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PERFORANDO EL OJO DE MI AMIGA

Publicado el 27.05.2018 y traducido el 14.07.2026 Conto · Hetero de Mila 12 min de lectura
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Hola, soy Mila, tengo 24 años, este es mi segundo relato aquí, casi una aventura jejeje

Soy blanquita, mido 1,60, peso 52 kg, tengo el cabello castaño claro, ojos color miel, culito y pechos medianos, redonditos y firmes, y... muy pervertida je. Vamos a lo que interesa.

Tengo una amiga que conocí hace más o menos 1 año después de empezar a frecuentar un templo religioso, casada con un marido delicioso, Marcos mide como yo, blanco, pelo cuadradito medio canoso, ojos miel, unos 45 años más o menos, pero solo por el hecho de ser EL MARIDO de ella me interesé, adoro a los maridos de mis amigas, me muero por acostarme con uno delante de ellas jejeje. Él ya tuvo otro matrimonio pero no funcionó, entonces conoció a Karina y ya llevan más de 10 años juntos, pero no sé, tengo la impresión de que si dura mucho va a ser un milagro, mi amiga se viste muy mal, tiene 38 años, todavía es joven pero usa ropa de señora, no le queda bien, usa unas Tic-Tac para sujetarse el pelo (unas hebillitas que usan las niñas), creo que él solo se la folla cuando está muy seco, porque sentir ganas con esa extraña es casi imposible, no me gusta mucho ella, pero mantengo la amistad, ya verán por qué.

Un día por la noche me llamó para desahogarse por una discusión que tuvo con Marcos, me dijo que no quería hablar de detalles por teléfono, le pregunté si podía pasar por su casa para conversar al día siguiente, me dijo que sí pero que tendría que ir a la feria, le dije que entonces haría la compra con ella mientras hablábamos, y aceptó. Al día siguiente por la mañana me duché, me depilé, me puse un aceite bien rico, me arreglé bien, me puse un escote y un pantalón bien apretado, fui a la facultad y salí más temprano, llamé a Karina y le dije que ya iba para allá, ella no quería que Marcos supiera de nuestra conversación, sobre todo porque se trataba de quejas sobre él. Nos encontramos cerca de la feria y fuimos conversando, me contaba que había discutido con él por celos, por culpa de una chica que está en la piscina del edificio donde viven, que él siempre se queda mirando desde la ventana, disimulando y fingiendo que mira el movimiento de la calle cuando en realidad está pendiente de otro movimiento. Escuché todo lo que tenía para decir y al final le dije que tenía que tener paciencia, que debía cuidarse más para que él se interesara por ella, ella lloró... y yo aguantando todo aquel rollo meloso, terminamos en la feria y ella me invitó a ir a su casa, llamó a Marcos y le dijo que iba conmigo. Era la primera vez que yo iba a su casa. Al llegar allá, subimos en el ascensor hasta el piso 15; cuando abrió la puerta del apartamento sentí un perfume... y él parado frente a la puerta esperando que entráramos. Hummmm... ¡qué olor tan rico a macho! Entré, lo saludé como de costumbre con un beso en la mejilla bien mojado y un abrazo pegando mis pechos contra él, empecé a saludarlo así después de verlo mirar mi culo varias veces, cuando salíamos para nuestro compromiso religioso y Karina por algún motivo no podía ir, íbamos solo él y yo, hablábamos mucho sobre sexo, pero cuando estamos solo nosotros dos, Karina es muy celosa.

En la casa de ellos, conversamos sobre muchos temas mientras Karina prepara el almuerzo, charla va, charla viene... Karina se da cuenta de que se olvidó de pasar por la carnicería, entonces nos avisa:

-Ay, me olvidé de pasar por la carnicería, voy rapidito, queda en la calle de la feria pero vuelvo enseguida.

Y yo no soy tonta ni nada, adoro quedarme sola con él, nunca habíamos hecho nada pero era la oportunidad jejeje.

-Claro amiga, ¿quieres que vaya contigo?

-No... no... puedes quedarte ahí, cuando pasamos la fila estaba inmensa, no te canses por nada jeje.

Entonces Karina salió para ir a la carnicería que quedaba a 20 minutos de donde vivían, en la calle de la feria.

Yo me quedé allí, solo Marcos y yo conversando en el balcón, hablando sobre el barrio que me había gustado, cuando me señaló un condominio, donde estaban terminando las casitas justo debajo de su edificio.

-Te gustó tanto este lugar, ¿por qué no compras una casa en ese condominio de ahí abajo? Vas a vivir cerquita de nosotros y en un sitio muy bueno, hasta se te puede ver desde aquí jeje.

En ese momento lo miré.

-¿Para que me mires igual que a la chica de la piscina?

-¿Qué chica?

-Karina me contó que te encanta mirar a la chica que pasa horas tomando sol en la piscina.

-¿Te lo contó? Ah, pero yo soy hombre, no aguanto, tengo que mirar a veces, y más con una esposa que no es gran cosa, necesito llenar mis ojos de otra manera jeje.

-Jajaja, en eso tengo que darte la razón, pero todavía no respondiste mi pregunta...

-Ah, si aparecieras para mí solo en lencería en la ventana, claro que miraría, no me perdería ni un minuto de esa visión del paraíso, pero dudo que tuvieras el valor.

Y yo ya mirando al suelo, medio cohibida, me ardían las mejillas, pero ahora que había empezado tenía que llegar hasta el final.

-Aparecería sin nada y todavía te llamaría con el dedito.

Fuimos diciendo cosas picantes y entrando a la sala, al fin y al cabo desde el balcón todos nos verían. Él decía una cosa y yo decía una peor.

-¡Cuidado que si Karina llega te mata!

-Yo soy la que la mato de celos agarrándome al macho de ella...

Casi arrancamos la cortina de la sala que se enredó en mi pie, ya casi no veía nada jejeje, y seguíamos hablando:

-Qué caradura eres, Marcos... al menos disimula cuando miras mi culo.

-¿Disimular para qué, si te gusta que te mire? ¿Crees que no me doy cuenta de cómo te exhibes para mí, apretando los pechos contra mi pecho cuando me abrazas, casi besándome la boca cuando vienes a saludarme, toda pervertida, insinuándote, qué putita eres, echándole el ojo al marido de tu propia amiga...

Le agarré la cara y le hablé pegando mi boca a la suya, sin besar:

-Soy putita de verdad, y ni te imaginas cuánto, te pongo al día de 10 años en 10 minutos, te dejo subiendo por las paredes, ¿quieres probar?

-Estoy loco por probar...

-Pero no solo vas a probar, vas a sentirlo, y muy rico...

Lo empujé al sofá, empecé a besarle esa boca deliciosa, le lamía el cuello y le tiraba del pelo, le agarré la polla... nnoooossss, estaba durísima, le hablé muy bajito al oído:

-Tienes unas ganas locas de meter esa delicia en mi conejita linda, me depilé hoy solo para ti.

-¿Mi rica ya sabía que te iba a comer?

-Yo no lo sabía, pero valió la tentativa jejeje

-Pervertidita... entonces déjame follarte un poquito.

-¿Crees que vine aquí solo para que me miraras? Vas a follarte la conejita, pero tranquilo que antes te voy a hacer una mamada, sé que hace mucho que no te hacen una jeje.

Le bajé el pantalón corto hasta la rodilla, miré y el calzoncillo hasta brillaba, ya estaba todo baboso. Yo pasaba la mano por encima del calzoncillo, mordisqueaba y él se agarraba al cojín del sofá como si fuera a romperlo. Cuando metí la mano dentro del calzoncillo me puse toda contenta porque el premio por la aventura era excelente jejeje, enseguida empecé a sacar aquella delicia de verga, metiéndomela toda en la boca, esa cabecita tan rica, rosada, parecía un hongo, chupaba con ganas, chupé... chupé... cuando vi que ya estaba sudando, pregunté:

-¿Está todo bien? ¿Quieres que pare?

-Sigue por favor, es que hace tiempo que no recibo una mamada tan maravillosa.

Gemía, y yo ya estaba toda mojada solo de oír sus gemidos, el olor que despedía mi coño era buenísimo, metía los deditos dentro del pantalón y me masturbaba mientras le hacía la mamada. Cuando me di cuenta de que iba a correrse, paré.

-Ahora basta de mamada, es tu turno de lamer mi conejita rica, está tan perfumada...

Cuando dije eso, me agarró de los brazos y me tumbó en el sofá, yo me subí la blusa para que me chupara los pechos, y luego me bajé el pantalón y la braguita; cuando vio que tengo piercing en el clítoris y en los dos pezones, abrió los ojos como platos...

-Eres de verdad una putita deliciosa.

-Entonces ven a chupar y lamerme todo el cuerpito.

No sabía qué hacer, y yo gemía, mostraba que estaba delirando mientras sentía su polla en mi pierna. Lo agarré del pelo.

-Ahora basta, que Karina ya debe de estar llegando.

-¿Estás loca? ¿Crees que no me la voy a follar contigo? Si no te follo ahora me vuelvo loco de ganas.

-Entonces ven... quiero follarte en la cama de ustedes.

-Vaya amiga eres, acostarte con el marido de tu amiga y además en la cama matrimonial.

-Cállate y ven a follarme.

Me cogió en brazos y me tiró en su cama, agarré su polla, la pasé por mi clítoris y luego la fui llevando hacia la vagina; para que la cabecita entrara costó un poquito, pero entonces escupió un poco y entró facilito, aiiiiiii casi grité cuando entró, me quedé floja, hasta puse los ojos en blanco. Empezó a embestirme bien hondo, y yo gemía, se veía la polla golpeando en la superficie de mi barriga.

-Eso, perra, gime para mí, gime que me vuelvo loco.

Yo gemía y lo miraba con cara de pervertida y le pedía que me pegara, que me diera cachetadas en el culo; él me pegaba, me pegaba, y yo mordía la funda de la almohada para no gritar, me follaba y pasaba el dedo por mi culito.

-Quiero comerte el culo.

-Pero yo nunca he dado el culo, ¿ya le comiste el culo a Karina?

-No, Karina es una pesada, nunca me lo ha dado, y tampoco quiero.

Cuando dijo que nunca había comido un culo, pensé: va a doler como la puta madre, pero mi culo va a ser el primero que se coma.

-Entonces fóllame el culo a cuatro patas, si esa imbécil no te satisface yo asumo su papel je.

-Así me gusta, putitas como tú.

Sacó la polla de mi coño y empezó a meterla en mi culito, tan apretadito, nunca se lo había dado a nadie.

-Aiiiiiii, me duele, para...

Le pedía que parara pero en realidad quería que me metiera todo en el culo; cuando pasó la cabecita, que parecía un hongo delicioso, mi culo se tragó el resto y él soltó un gemido fuerte, me puse tan loca que yo misma embestía mi culito contra su polla, él me agarraba por la cintura y mi culo chocaba contra sus muslos haciendo muchísimo ruido, ya estaba ronca de tanto gritar con la cara hundida en la almohada, pero aun así soltaba grititos roncos, me la metía con tanta fuerza que tuve que aguantarme para no cagarme en su polla. Lo apuré para que se corriera rápido porque Karina ya iba a llegar. Dio las últimas embestidas.

-Despídete de mi culito, amor.

-Déjame correrme primero, luego me despido de él.

Y se la metió para correrse; cuando vi que iba a correrse lo calentaba más diciéndole cosas:

-Eso, córrete en mi culito, ya que la tonta de Karina no me deja, yo te lo doy entero, llénalo de lechita, quítate todo el atraso y mata tus ganas de follarte un culo rico, yo hasta daba grititos y cerraba los ojos, cuando anunció la corrida:

-Aiii... me voy a correr... hahhh

Gemía fuerte mientras se corría con los ojos en blanco, las piernas le temblaban y apretaba mi culo contra su polla y yo me meneaba para que lo aprovechara bien.

-Ay, qué corrida tan rica, esta mierda se te va a quedar en el culito bastante tiempo.

Se tumbó en la cama todo jadeante, me levanté y me agaché frente a él y frotaba mi conejita en su cara, la presioné contra su boca y él chupó mi clitoris; me agarré al cabecero de la cama y no pude aguantar, me corrí en su boquita.

-Aiiii Marcos, chupa... chupa mi clitoris, abre la boquita que ahora hay sorpresa, pero tendrás que tragártelo todo para no mojar la cama.

Apunté bien y meé rico en su boquita, él pasaba el dedo por mi culito, el pis salía con fuerza pero en un chorro descontrolado por el movimiento de entrada y salida del dedo de él en mi culo.

-Ay, qué saladito, ¿cómo adivinaste que me gustaba la lluvia dorada???

-Todo hombre de verdad adora un coño con sabor y olor a pis.

Nos levantamos y fui al baño a limpiarme, mi culo estaba lleno de semen, me agaché y hice fuerza, el semen cayó todo en mi mano, lo pasaba por la boca, por la cara, lo disfrutaba, ni me creía que le había dado mi culo y que estaba lamiendo su semen. Escuché el ruido del ascensor llegando, la puerta abriéndose, él hablando con Karina, parece mentira, pero después de unos 10 minutos en el baño Karina llegó. Me limpié con la toalla de Karina y salí.

-¿Vaya, ya llegó??

-Sí, Cacá, la fila de la carnicería seguía enorme, casi me desanimo de comprar la carne.

Miré a Marcos, y estaba como si nada hubiera pasado, viendo la tele en el sofá, miré en el cuarto y la sábana de la cama ya estaba estirada. Karina estaba terminando el almuerzo, y él y yo estábamos sentados a la mesa, ella en la cocina y yo pasando mi pie por la polla de él debajo de la mesa, comiéndome un plátano y simulando una nueva mamada jejeje. Almorzamos y después me fui a casa. Llegué a casa y no aguanté, me fui a duchar, me masturbé bajo la ducha recordando que le había dado el culo en su propia cama. Lamentablemente no volvió a pasar, porque se separaron y entonces... perdió la gracia, ¿a qué amiga le iba a perforar el ojo??

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Comentarios

Hay 1 comentarios.

Por Maximusjrs en 2018-11-11 19:07:43

¡Qué monada!!! Y esa manía de orinar después de darlo es algo inusual... ¡tu sello!!! Rsss

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