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FOLLADA CON EL PROFESOR A CAMBIO DE NOTA

Publicado el 27.05.2018 y traducido el 14.07.2026 Conto · Hetero de Mila 13 min de lectura
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Hola, bellezas, vengo a contarles otra que me pasó

Como siempre, en la facultad una se imagina mil maravillas, pero con el tiempo la cosa se va poniendo fea; las dificultades con las materias empiezan a aparecer y justamente con ese profesor cabrón, que no le da tregua a nadie y trata a todos los alumnos con mano dura, sean chicos o chicas. Pero aunque me dejó de recuperación en el 1º semestre, yo seguía sintiendo una mezcla enorme de deseo y rabia. Pasé raspando en el 2º semestre, y ya en el 3º, que es justamente el que estoy terminando ahora, por poco no me vuelve a dejar de recuperación. Ahhhh, qué delicia, siempre estuve loca por darle, cada vez que tenía clase con él me aseguraba de llegar tarde, solo para que me viera entrar, me ponía un labial bien rojo y compraba varios chupetines para insinuarme con él, me los chupaba todos, a veces hacía preguntas solo para verlo perder el hilo mientras explicaba mirándome chupar el chupetín, era demasiado rico.

El desgraciado es demasiado inteligente... 1,70 de altura, pelo castaño rizado, blanquito, parece tener las manos tan delicadas y suaves, un culito delicioso bien duro, y lo mejor: esa cara de nerd que da la impresión de que ni sexo sabe hacer de lo bobo que parece, dan ganas de agarrarlo y decirle: “vení, que te voy a enseñar cómo se hace”.

Se casó a principios de año; incluso pensamos que se había suavizado un poco después de casarse, pero ni tanto, sigue siendo un verdugo, aiiiii, verdugo y nerd, todo correcto, bien católico por cierto, ya estudió en Canadá, ya fue investigador en la USP, perfecto y lleno de reglas que a mí me encanta romper.

En fin... llegó la época de exámenes, y aunque estudiando mucho, cuando se trata de Márcio la cosa se pone muy seria. Hice el primer examen, por lo menos quedé en la media con 7,5, pero cuando llegó el segundo parecía que nunca había ido a su clase, no sabía nada, aunque había estudiado tanto, me preocupé pero esperé a ver. En la semana en que tendría la próxima clase, él siempre hace la revisión de exámenes: uno mira la prueba, si está de acuerdo con la nota la firma y la devuelve, si no, se queda esperando y habla con él.

Muy bien, cuando agarré mi examen en la mano casi me da un infarto: “NOTA 1,5”. Me dieron ganas de llorar, pero esperé hasta el final de la clase para hablar y ver si podía hacer otro examen. Todo el mundo entregaba la prueba y se iba; caramba, solo yo había salido mal, qué rabia me dio, ¿por qué soy tan tonta?

Mientras tanto, él me vio sentada en la silla esperando y preguntó:

-Tienes algo mal con tu examen?

-No, pero quiero hablar una cosa.

-Bueno, espera a que el personal termine de entregar los exámenes y hablamos.

-De acuerdo.

Esperé y me quedé pensando: “ay, qué delicia, voy a quedar sola con él aquí, imagínate si quiere cogerme; lo único que podré hacer es darle rico si quiere”. Ya me estaba excitando, me latía la vulva mirándolo, deseándolo. Cuando pensé que iba a quedarme sola con él, otra compañera quiso hablarle, pero fue rápido: le aclaró una duda y se fue. Me levanté del pupitre y fui hasta él mientras juntaba sus cosas para irse; me acerqué y él levantó la cabeza:

-Puede hablar. ¿Qué pasó?

-Ah, profesor, estudié tanto y saqué 1,5 en el examen y...

-Bueno, hay que tener paciencia, ahora ya viste que la próxima vez tienes que estudiar más. Ya vi que esa no es la nota que normalmente sacas, pero... cada uno sabe de sus dificultades, ¿no? Lamentablemente no puedo ayudarte.

-Caramba, profesor, déjeme hacer otro examen por favor, mi marido me va a matar si se entera de que saqué esa nota.

-No puedo, está totalmente contra las reglas de la facultad; si alguien se entera, me cae una advertencia. Explícale a tu marido que estás teniendo dificultades, él va a entender.

Pensé: “bien que podría intentar darle, ¿no? pero si no quiere, voy a pasar vergüenza”. Aun así, arriesgué la última carta que tenía para pasar el semestre sin recuperación. Le tiré una embestida, arrojé el examen sobre la mesa; él estaba al lado de su escritorio. Me senté sobre la mesa encima de los papeles, algunos hasta cayeron al suelo, abrí las piernas poniendo los pies en la silla de él; llevaba unas leggings muy finas y ajustadas, marcándome bien la conchita. Noté que me miró rápido y fue brusco:

-¿Qué es eso? No... no hagas eso, alguien puede vernos y me perjudicas...

-Relájate, delicia, aquí es el quinto piso, a esta hora casi no hay nadie.

Me dio un poco de vergüenza, pero ya había empezado, así que quería ver el final. Dejé caer la tirita de la blusita por el hombro, mostrando mi sostén rosa con lacitos de satén en los tirantes y la mitad de mi pecho; lamí mi hombro mirándolo con una cara bien puta y le dije:

-Me estás obligando a hacer esto, ahora es mi única salida, mi única oportunidad de sacar una mejor nota y enseñarte cómo se da una buena follada.

-¿Y quién dijo que yo no sé follar?

-Tu mal humor y tu cara fea todos los días cuando vienes a dar clase, típico de una mala follada.

Puse el pie en su pecho y pasé la mano por la vulva, me incliné hacia adelante y me tiré la blusa mostrando los dos pechos, le guiñé un ojo y dije:

-¿Y entonces, profe, vas a resistir???

-Eso es muy indecente de tu parte, ¿sabías?

Me levanté de golpe y pegué mis pechos contra él; con una mano le agarré el culo y con la otra la verga, que ya estaba durita:

-Sí, lo sé, y eso es lo que me gusta.

-¿Y entonces? Es tomar o dejar.

Él se apartó rapidito, se pasó las dos manos por la cabeza, puso cara de preocupación y juntó sus cosas a toda prisa.

-Tengo que irme ahora o llego tarde a la otra facultad.

Me paré frente a él, muy cerquita, sosteniéndole las manos.

-Ay, ¿me vas a dejar aquí con ganas de ti así?

Ya no resistió más, avanzó brutalmente, lamió mis labios muy despacio, mientras yo me levantaba y apretaba el muslo entre sus piernas rozando esa verga que parecía bien gruesa; cuando me di cuenta, era hora de dejar de apretar.

-Me voy ahora, vamos a mi auto que hablamos mejor.

-Por fin, pensé que ibas a resistir, ya me estaba quedando sin jugadas.

Mentira. La próxima jugada sería quitarme la blusa, que en realidad ya casi no tenía, jajaja.

-Dudo que con esa cara de puta no tuvieras todavía alguna jugada peligrosa jajajaj...

-No, por ahora ya basta.

-¿Ah, por ahora?

-Sí, el resto es sorpresa.

-¡Pero si eres una puta de verdad!

-Es que todavía no me viste en la práctica, pero solo di cuándo y dónde.

-Entonces vamos al auto a arreglar unos detalles sobre tu nota.

-Solo si es ahora.

Él agarró el resto de sus cosas y salimos.

-Ajusta el tirante de esta blusa, si no van a desconfiar de nosotros, y si preguntan di que vas a mi auto a buscar una referencia bibliográfica.

Asentí y tomamos el ascensor; como ya pasaba la hora de salida, los ascensores estaban vacíos y detenidos en el piso. Entramos, él se quedó adelante cerca de los botones y yo al fondo del ascensor para que si alguien entraba no sospechara. Me comporté hasta el piso del garaje, que queda en el subsuelo. Al llegar al auto, un Audi A6 muy bonito con los vidrios bien oscuros, me senté en el capó y esperé. Él abrió el baúl y las puertas de atrás y empezó a pasar del asiento trasero al baúl libros, bata, ropa; cuando terminó me mandó a entrar ahí atrás mismo. Entré y él solo fue al frente a poner un papel en el parabrisas, esos que usan para proteger del sol, que nosotros usamos para otra finalidad jajajaja. Encendió el sonido y me di cuenta de que era una de mis bandas favoritas: The Cult - She Sells Sanctuary. Era el CD que había puesto; parecía hasta que adivinó que me gustaba. Pero en fin, no perdió tiempo y vino enseguida detrás de mí, lleno de ganas.

-¡Listo! Ahora podemos hablar sobre tu nota. Ahora que ya me hiciste caer en pecado, ¿qué me propones?

Fui encima de él con todo en ese asiento de cuero negro tan suave. Me subí sobre él, le agarré el cuello de la camisa y se la rasgué toda hasta abajo; los botones desaparecieron entre el asiento.

-Ah no... me rompiste la camisa... ¿y ahora qué?

Le lancé una bofetada en la cara y le dije:

-Cállate, nerd. Me dejaste de recuperación en el primer semestre, casi me dejas en el segundo, ¡y en el tercero no me vas a dejar! No resistas, que me pongo más loca todavía. Aquí mando yo, así que relájate, obedece, aprovecha y aprende cómo se da una follada de verdad.

-Nunca más te voy a dejar de recuperación... te lo prometo.

Agarré ese pelito rizado que seguro su esposa le había pasado activador de rizos Johnson antes de salir de casa, le tiraba y le mordía la barbilla, le lamía el pecho y la barriga, le mordía los pezones, él se retorcía y me frotaba la verga dura contra la vulvita por encima del pantalón mientras me agarraba el culo; se le notaba la respiración agitada de tanto deseo, y eso que yo ni había empezado todavía.

Le bajé el pantalón... qué calzoncillito tan lindo, se lo rompí todo. Él levantó la cabeza, solo miró y se recostó. Cuando vi... hasta su verga era delicada y olorosa, bien blanquita con la cabeza rosita, babeaba de ganas. Enloquecí, lamí y me la metí toda en la boca porque no era muy grande, pero daba de sobra. Lo chupaba como una loca y él gemía y empujaba mi cabeza contra su verga:

-Chupa... aiii, chupa, puta... dale, chupa rico... hummm...

-¿Está rico, te gusta, delicia? ¡Esto es solo una muestra!

Me levanté pasando la lengua por todo su cuerpo hasta la boca y le besé la boca, babeándolo todo. Él me agarró la cara y dijo:

-Ahora voy a enseñarte fisiología en la práctica...

-Dale con todo, que en esta te garantizo un 10...

Se sentó y me mandó ponerme en cuatro; me dio una palmada en el culo:

-¡Te voy a demostrar que conmigo no necesitas enseñarme nada!

-Muéstrame, que me muero por verlo jajaja...

Escupió en la mano, se la pasó por la verga, se la pajeó y fue metiéndomela en la concha; dio una embestida de repente que grité agarrándome de la manija de la puerta.

-¿Qué pasa, puta, no aguantas?

Le sonreí con una media sonrisa bien puta y él empezó a meterme; yo gemía y a veces gritaba. Me daba nalgadas y me mandaba callar, si no, los que estuvieran afuera en el estacionamiento iban a oírnos. Cuando me pegaba... ahí era cuando más me enamoraba y le pedía que me pegara más. Le dije que me empotrara y cambié de posición; me monté de nuevo encima de él y me sentaba mientras él me golpeaba la cara:

-Eso, zorra, siéntate en mi verga... siéntate... eso...

-¿Así es como lo hace la sonsa de tu esposa?

-No... ella no es una puta rica como tú.

-Entonces compláceme, delicia, me quedo aquí cogiéndote toda la noche, hago todo lo que la sonsa de tu esposa no te hace.

Y él se volvía loco, y yo me sentaba con tanta fuerza que el auto se balanceaba jajajaja.

-Ve más despacio o si no me corro.

-Puedes correrte, estoy loca por sentir tu verga palpitando en mi concha.

-Para... para... para.

-¿Por qué, delicia? Déjame seguir, ¿no está rico?

-Entonces métela para que me corra, métela...

-No... correrte todavía no, es servicio completo, ¡ahora vas a comerme el culito!

-Qué delicia... ¿me vas a dar hasta tu culito?

-Claro, todo por una mejor nota. Quiero una nota acorde con los servicios prestados.

-No hay forma de darte mil de nota.

Ahí gemí y le arañé todo.

-No me arañes... mi esposa va a ver.

-Que se joda, cállate y fóllame el culo.

Me puse en cuatro y él me lamió el culito y me metía el dedo hasta dejarlo bien mojado y relajado; puso la punta despacito y mi culito fue tragándose el resto. Solté un gemido de dolor y placer al mismo tiempo, bien lento y largo.

-Aaaaaaaaaaaiiiiii....

Me meneé sobre la verga durita.

-Qué ganas me das, así voy a quererte todos los días.

-Si quieres, puedes tenerme todos los días jajaj.

Y él me daba duro, me pegaba, me tiraba del pelo.

-Fóllame el culito rico, fóllame... eso, fóllame que me voy a corrreeeer.

Me corrí con él metiéndome la verga en el culo, me meé en todo el asiento del auto, nunca me había corrido tan rico.

-Y encima me measte el asiento, perra.

-Para que te acuerdes de mí. Sé que vas a estar oliendo el asiento del auto para recordar el trato que te di jajajaja.

-Seguro que sí. Y ahora aguanta, que te voy a llenar el culo de leche.

-Eso, cógeme rico, ensúciame todo...

Me recostó con el culo hacia arriba y se subió sobre mi espalda, con la verga clavada en mi culo y metiéndome tan rico que yo ponía los ojos en blanco de ganas, con la concha empapada de goce.

-Voy a correrte, preciosa.

Y yo sentía esa leche caliente en mi culo y la verga de él latiendo; juntaba los gemidos, el cuerpo de él sudado... para mí todo eso era una calentura enorme. Cuando sacó la verga de dentro de mi culo, sentí toda esa leche caliente escurriéndome por la concha y las piernas. Me levanté y el asiento estaba todo gozado; pasaba el dedo y me lo lamía, y él me miraba con una cara de satisfacción mientras me acariciaba los pechos.

-Qué mujer tan deliciosa... tan pequeñita, pero tan puta, qué corrida maravillosa...

-¿En serio? Qué bueno que te gustó.

Nos besamos, me sequé y limpié el asiento con su camisa rasgada, que después tiré al basurero. Él se puso la sudadera sin camiseta y con el pantalón medio mojado de pis; le di una última chupada a la lengua:

-Qué pena que ya se acabó...

-Pero siempre que quieras no hace falta usar la nota como excusa, solo pide.

-Hummmm... ganas no me van a faltar, deja que pasen las vacaciones y daremos continuidad a nuestros encuentros.

-Perfecto, tu nota será cargada en el sistema en breve... hasta luego, alumna...

-Voy a esperar ansiosa... sé generoso conmigo. Hasta luego, profesor.

Bajé del auto, le di una lamida al vidrio, fui al ascensor y él se fue. La semana siguiente hizo cuestión de mostrarme el examen con una nueva nota; el 1,5 lo convirtió en un 7,5 jajaj... ahora vamos a ver qué pasa después de las vacaciones, ojalá vuelva a sacar malas notas para tener la oportunidad de pedir una mejor y que él esté seco para que yo le mate la sed otra vez jajaja.

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Comentarios

Hay 2 comentarios.

Por Maximusjrs en 2018-11-11 19:59:56

¡Qué cuento delicioso! Eres una hermosa puta… ¡ven a ser mi alumna! Te daré excelentes notas, pero las pruebas serán otras… Rss

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Por Bezukay en 2018-05-29 17:07:45

Quería ser profesor.

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