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MI PRIMO ME REVENTÓ EL COÑITO

Publicado el 27.05.2018 y traducido el 14.07.2026 Conto · Hetero de Mila 7 min de lectura
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Hola, yo soy Mila, este es mi primer relato aquí, y en la época en que pasó tenía 14 añitos y todavía era virgen. Tenía y todavía tengo el mismo físico, 1,60, cabello castaño claro, ojos miel, culo y pechos medianos, bien redonditos y duritos...

Cada vez que me acuerdo, mi conchita late, pero en fin, tengo una tara enooooorme por los militares, esos uniformes marcando el culo, esos soldados con cara de duros, me imagino lo bueno que debe ser coger con uno de ellos, que me agarre con fuerza... pero vamos a lo que interesa.

En una de mis vacaciones de la escuela, como siempre a mi familia le gusta mucho viajar al interior, ya sabes cómo son los viejos, aunque no quisiera terminé yendo, era menor y no tenía mucha opción. Al llegar era el mismo aburrimiento de siempre, pueblito silencioso, y la casa donde nos quedábamos peor todavía... cuando estamos ahí y recibimos visitas es hasta una novedad.

Un día por la mañana, todavía en el sitio, recibimos una llamada de mi tía avisando que iría hasta allí para hacer una visita; me quedé con la esperanza de que me llevara con ella, y así lo hizo, menos mal, porque ya no aguantaba más esa monotonía.

Llegando a su casa, que era en otra ciudad, mi prima estaba en casa; como no me llevo bien con ella, preferí quedarme en la casa de otra tía en la misma ciudad, agarré mis cosas y fui...

Cuando llegué, ya había oído hablar de que mi primo Sérgio estaba sirviendo en el ejército, pero hasta entonces, la última vez que lo vi ni me acuerdo. Cuando llegué y lo vi sentado no lo podía creer, hasta las piernas se me aflojaron, sin exagerar. Miré a ese hombre con el pecho todo marcadito, el pelo bien cortado... rubiecito, estaba con ropa sencilla pero él por sí solo ya es un dios maravilloso con esos ojos verdosos, un alemán con un culo tan durito..rs. Hablamos normal, con respeto, porque ni siquiera sabía si tenía novia o si era casado.

El día fue pasando... y por la noche no pegué ojo, ni siquiera pude dormir bien pensando en el destrozo que podría hacerme siendo virgen. ¿Será que duele mucho? Al día siguiente, pasé la mañana en la casa de otros parientes para no quedarme sola; mi tía, que es su madre, se fue a trabajar temprano junto con mi prima y mi tío, él fue el primero en despertarse y salir, vivía cerca del cuartel pero tenía que estar allí a las 7:00.

Al final de la tarde volví a su casa.

Llegando allá mi tía había salido otra vez y mi tío estaba en la puerta, entré para darme un baño; después de haber pasado todo el día en la casa de parientes no hay nada mejor para relajarse.

Le pregunté a mi tío si mi tía había salido, pero no respondió porque ya no estaba allí, me quedé sola y aproveché para ir a bañarme.

No dejaba de pensar en mi primo... me lo imaginaba con ese uniforme precioso con el que llegaba todos los días, el cual hacía que el verde de sus ojos resaltara, desgarrándolo con las manos y lamiendo todo ese sudor... no aguanté, tuve que masturbarme pensando en él en la ducha, solo me toqué el clitoris porque tenía miedo de meter el dedo y hacerme daño. Entonces me senté en el suelo con las piernas apoyadas en las paredes, de frente a la ducha, dejando que el agua me cayera en la concha mientras olía una camiseta blanca, que formaba parte de su uniforme y estaba en el cesto para lavar. Ese olor a macho me ponía la piel de gallina... pasaba la camiseta por la conchita, chupaba aquel juguito salado de su sudor, me la froté en el clitoris... no aguanté y me corrí. Las piernas se me quedaron blandas, lamí mis dedos imaginando que era su leche, gemía muy bajito llamando su nombre, de repente... ¿un ruido de moto??? ¿Cómo así?? Ahhhhhh sí... ¡él tiene una moto! Pensé rápido en cómo lo provocaría para ver si se animaba. Antes de irse a casa, había pasado por la casa de mi tía donde me quedé durante el día.

Salí apurada envuelta solo en la toalla, y él estaba guardando la moto. Entré al cuarto de su hermana y me di vuelta con el culo hacia la puerta, creo que él vio todo, qué bueno, esa era la intención. De repente vi una sombra detrás de mí... hummm, él no perdió tiempo, me pasó la mano por el culo y ya me tiró de la toalla preguntando:

_ ¿Es verdad eso que me contó Vinicius?

Me quedé sin reacción pero conseguí responder... pensé, ahora es o nunca, rs

_ Lo... lo... sí, verdad.

Él empezó a agarrarme, quitándome la toalla, pasando las manos por mis pechos, tomó mi mano y me hizo agarrarle la polla.... hummmmmm qué gorda y grande era, estaba durísima y palpitaba en mi mano.

_ Mira cómo me dejas, está durita solo para ti...

Yo ya tenía tanto calor que no podía ni pensar bien. Me fue arrastrando hasta su cuarto, me tiró en la cama brutalmente, me mordía, me apretaba contra él, sujetándome los brazos para que no pudiera ni moverme, ay, cómo era de salido y rico, pasaba el dedo por mi concha.

_ ¿Cuántos años tienes??

_ Respondí, 14. Él me miró y dijo:

_ Ahhh... pero todavía eres muy jovencita... ¡no puedo, te voy a hacer daño!

_ Jovencita pero ya sé lo que es bueno y quiero tu verga en mi conchita, esperé toda la noche por esto, ¿no quieres estrenármela?

En ese momento empezó a chuparme los pechos, se restregaba la cara en mi concha, parecía estar disfrutándolo muchísimo, y yo entonces... me sentía en el cielo, le quité la ropa y cuando vi aquella polla ya toda mojada, no resistí, me fui de boca, no sabía hacer mamadas, así que solo chupaba, lamía todo lo mojadito, él temblaba entero, y su polla se movía en mi boca.

_ Ahora déjame meter solo la cabecita, ¿sí?

_ Hice que sí con la cabeza... bien mimosa

Cuando metió la cabecita sentí un leve ardor, pero cuando pasó... perdí el aliento, sangró un poco, era incómodo, un dolor rico que quería sentir más; fue tan delirante que entonces entendí por qué las mujeres gemían tanto, es de placer.

Él me cogía con fuerza, a veces hasta me daban ganas de llorar, pero tenía tantas ganas de coger con él que quería aprovechar hasta el dolor.

Él metía y paraba.

_ ¿Por qué paraste?

_ Si no, me voy a correr.

Yo sabía lo que era correrse solo porque ya había visto vídeos en la escuela.

Me dio una bofetada y me cogió con fuerza... y respiró hondo.

_ Me voy a correr...

Ahhhhh qué corrida...

- Eso... córrete en mi conchita.

Sentía aquella polla gruesa latiendo en mi conchita. Cuando sacó la verga, aquel líquido caliente me escurría por el culo y por el hoyito, pasé los dedos y lo lamía, me lo pasaba por los pechos, no perdí ni una sola gota de leche.

Todo sudado y mirándome, parecía incrédulo de lo que había pasado.

Sin demora me vestí, él se fue a bañar, y los demás fueron llegando conforme pasaba el tiempo: tío, tía, prima.

Nunca más lo vi. Porque me casé y él también. Solo quedó el recuerdo de cuando me reventó el coñito.

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Comentarios

Hay 1 comentarios.

Por Maximusjrs en 2018-11-11 18:43:33

¡Qué delicioso cuento! Me encanta una mujer así, decidida y de actitud, que no deja dudas en el hombre. Lee los míos y entenderás lo que estoy diciendo... rss

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