Esta historia fue traducida del portugués. Leer original Disponible en: Português English Italiano Français

En el paraíso con Nataly...

Publicado el 11.11.2018 y traducido el 14.07.2026 Conto · Hetero de Maximusjrs 8 min de lectura
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¡Hola! Mi nombre es Max, soy moreno, con ojos marrones claros verdosos, 1.78m... como ya me presenté en mi otro cuento - “Tarde de viernes en la oficina” - que sugiero leer antes de continuar con este...

La historia que voy a contar es otra que ocurrió entre Nataly y yo, una hermosa mujer que conocí en mi oficina cuando vino a contratar mis servicios. Después de aquella “Tarde de viernes en la oficina”, comenzamos a relacionarnos intensamente...

Noche de jueves, salimos a celebrar el cumpleaños de una amiga y la fiesta duró hasta las 2 de la madrugada.

Dormimos en un motel y por la mañana del viernes, mientras el mundo entero trabajaba, tomamos café y nos fuimos a la playa.

Una playa desierta, paradisíaca, ubicada en una pequeña isla, a la que llegamos en barco. Una propiedad privada de un amigo, con una casa de playa que él solo visita una vez al mes. La isla era completamente nuestra...

El barquero nos dejó y solo volvería a buscarnos al día siguiente a las 15h.

Ella, hermosa, usando un bikini de hilo dental con lazos a los lados y una salida de playa encima.

Llegamos a la casa, dejamos las bolsas y volvimos a la playa. Nos quedamos junto a una de las cinco pequeñas carpas de madera construidas en el agua, cerca de un muelle que sirve de anclaje.

En el agua, ella solo con bikini y yo en slip. El agua cristalina, tibia, el sol caliente y su piel blanquita ya empezando a enrojecer... hermosa, deliciosa...

Ese ambiente totalmente irresistible hizo que nuestros cuerpos se buscaran magnéticamente en un beso placentero, ardiente... que te quita el aliento. Nuestras lenguas se entrelazan y ella comienza a quedarse sin aliento... mis manos deslizan por su cuerpo, las uñas rasguñan su espalda... le digo al oído con mi voz profunda: - La isla es nuestra, ¿por qué usamos tanta ropa?

Y empiezo a desatar los lazos de su bikini, dejándolo caer al agua y quedándose desnuda. Primero la parte de arriba, desnudando lentamente sus hermosos pechos, que ya comenzaban a esbozar esa marca sexy... luego la parte de abajo, dejándola completamente desnuda. Todo bajo mi mirada admiradora, besos intensos, caricias, tirones, apretones, abrazos, succiones, rasguños...

Después de desnuda, empiezo a besar y pasar la barba por su cuello, chupando, metiendo la lengua en su oído... abrazándola, acurrucándola, dominando gradualmente su hermoso cuerpo, sediento... Ella desata el cordón de mi slip y, con los pies, lo retira ávidamente... y, al fin, estamos desnudos, en el vaivén de las olas de un mar tranquilo...

La coloco en mi regazo, de frente, y ella entrelaza sus piernas en mi cintura, sintiendo mi polla dura tocando su conchita y su culito... Apreto, tiro, inclino hacia atrás deslizando la barba por su cuello hasta entre los pechos... contorno el izquierdo, masajeando el derecho... chupo todo, contorno el pezón con la puntita de mi lengua dura, chupo, muerdo con los labios... tiro... Paso al derecho chupando fuerte, delicioso, mamando...

- Siente, mi amor... le digo al oído con mi voz grave. Ella, jadeante, dice: “- ¡Cógeme, mi hombre!”

La brisa, el agua salada bañándonos, condimentando su piel... la coloco sentada en el banquito de la carpa, deslizo la barba por su vientre, la lengua contorneando su ombligo, el rostro por su cadera, dejándola más excitada... coloco sus piernas sobre mis hombros y me acomodo, chupo la esquina izquierda de su ingle en la parte interna del muslo admirando su linda, fragante, chorreante conchita... su olor mezclado con el aroma del mar... Chupo, muerdo, paso la barba...

Ella siente mi lengua contorneando su perineo, forzando su culito, penetrando en su conchita, contorneando su entradita... deslizándome, masajeando el clítoris... masajeando, mordiendo, chupando... dejándolo duro, sensible, hinchadito... y ya desesperada, clava las uñas en mis hombros, me tira, se sujeta con las piernas, se contorsiona gimiendo, desorientada, me dice: “- ¡Socorro! ¡Voy a deshacerme así! ¡Ven! ¡Cógeme, fórrame, me estás acabandooooooo!!!!

Y chupo más... más fuerte, más rápido, sin parar...

La coloco en cuatro sobre el banquito dentro del agua que forma parte del conjunto de la carpa, con el trasero bien levantado... paso la barba por su espalda muy despacio, bajando hasta el reguero, deslizando la lengua por su culito y pasando a chupar la conchita, que chorrea... saboreo su miel mientras masajeo sus pechos, apretando los pezones... tirando... Chupo más, más, más...

Coloco dos dedos en su conchita, uno en su culito y empiezo a masajear, chupando su grelito... masajeando su punto G por dentro, su grelito por fuera, su culito... tocando donde más le da placer... sintiendo cada toque... la brisa... el agua... siento sus músculos temblando, el cuerpo erizado, desorientada y ella suplica: “- ¡Dios mío, no aguanto más!!! ¡Ven, pervertido, cómeme, fórrame! ¡Ainnnnnnnnn!

Saco los dedos y coloco la cabeza de él en su entradita, solo la cabeza... pongo y quito, le doy en ella con él, deslizo por su culito, por el gelito... y le digo al oído: - ¡Siente, mi putita traviesa! ¡Siente a tu macho devorándote!!!

Ella dice: “- ¡Cógeme, amor, fórrame! ¡No aguanto más esta tortura... ¡Ven! ¡Mete! ¡Mete todo!!!

Sigo colocando y quitando, solo la cabeza. Ella suplica y meto todo sin piedad. Aseguro su cadera y meto fuerte, rápido, golpeando... sin parar, diciendo: - ¡Siente a tu macho follándote rico, mi “goxxxtosa”!!! (ella se derrite al oírme llamarla así, con acento).

Y, sin parar... rápido, golpeando, metiendo... dando palmadas en el trasero... ella gimiendo, gritando, suplica más... sigo metiendo y coloco un dedo en su culito... tomo su mano, la coloco en su grelito para que juegue con él... y le digo al oído: - ¡Siente, mi putita traviesa “goxxxtosa”! ¡Siente a tu macho follándote y metiéndote en tu culito mientras te tocas rico... ¡Siente!!!!

- ¡Ven! ¡Quiero oírte gozando mucho! ¡Siente cada toque!!! Cada penetración... ¡Mis huevos golpeando tu conchita... Mi cadera en tu trasero... El agua moviéndose en cada penetración... Los pechos balanceándose... El impacto de nuestros cuerpos... palmadas en el trasero... siente “goxxxtosa”!

Y... desorientada ella gime alto, grita: “- ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaiiinnnnnnnn!!! ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaai! ¡Estoy gozandoooooooooooooo! ¡Deliciosoooooo! ¡No pares! ¡No pares! ¡No pares!

Después de meter más y más y más... la giro de frente y nos colocamos sentados dentro del agua sin salir de ella... la abrazo fuerte y siento su conchita contrayéndose, apretando... beso, aprieto su cuerpo contra el mío, encajados, sintiendo su calor... su respiración entrecortada... nuestros cuerpos pegados... los pechos aplastados en mi pecho...

Nos quedamos así... sintiendo el masaje del agua... mi polla dura latiendo dentro de ella... beso su boca y empiezo a excitarla nuevamente... ella comienza a erizarse de nuevo, los pezones rígidos... Le digo al oído: “- ¡Vamos, quiero más!!!” Con esa voz que le eriza hasta el alma...

Me levanto y me siento en el banquito... ella se agacha, toma mi polla y la devora con total maestría... chupa, muerde, traga mis huevos, chupa, mete toda la polla en la boca, se ahoga con ella en la garganta... tiro de su cabeza por el cabello, metiendo todo en su boca... empiezo a follar su boca con ella... se ahoga, babeando y no paro... ella mira hacia arriba con cara de traviesa, queriendo más... la saco de su boca, toda babosa... La levanto y la coloco en cuatro con las manos en la mesa en el centro de la carpa... ella chorrea mucho... ¡delicia!!!

Coloco mi polla en su conchita... embarrándola más... saco y meto en su culito muy despacio... con cariño voy metiendo... colocando a cada relajación de ella, parando en las contracciones... sintiéndola morder, apretar... meto toda la polla y ella gime delicioso... empiezo el vaivén, ella gime, grita, dice que duele, que es grande, gruesa, que aún no se acostumbra... pero quiere más... y, llorando de deseo grita: “- ¡Mete, pervertido, mete, cómeme, fórrame delicioso! ¡Haz lo que quieras! ¡Soy tuya!”

Acelero las penetraciones y golpeo sin parar... metiendo delicioso, tirando de su cabello, golpeando fuerte en su trasero... Rugiendo como un león... tirando fuerte y metiendo todo sin piedad... diciendo: ¡Siente, mi putita goxxxtosa! ¡Traviesa! ¡Siente a tu macho! ¡Ven a gozar conmigo!

Acelero más, más, más... y... ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!! ¡Gozando!!! ¡Goxxxtosaaaaaaaaaaaa! ¡AHHHHHHHHHHHHHHH!

Le digo al oído con avidez: - ¡Siente toda mi polla en tu culito... inundándolo todo... ¡Siente cómo le estoy echando!!! ¡Goxxxtosaaaaaaaaaa!!!

Ella dice con la voz entrecortada, gemiendo, llorando...: “- ¡Estoy gozandoooooooo! ¡Realmente quieres acabar conmigo... ¡eres insaciable! ¡Me vuelves loca!!! No sé cuántas veces ya he gozado... ¡me haces tener orgasmos múltiples cuando me follas el culito, travieso!!!

La abrazo por detrás y la giro de frente... abrazo, beso su boca y con cariño acaricio... la acurruco en mis brazos... acariciando... le digo: - ¡Siente mi calor!!! Respira... relájate...

Nos quedamos así por mucho tiempo hasta que ella se relaja y se recompone... entonces, nos damos cuenta de que anocheció y vamos hacia la casa... desnudos, de la mano. El mar se llevó nuestra ropa... jaja

Y, en ese paraíso, la noche apenas comenzaba..., pero eso lo contaré en el próximo cuento... ¡no dejen de leer!!!

Lee el otro cuento (Tarde de viernes en la oficina) para entender cómo nos conocimos y cómo comenzó nuestra historia!!!

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