aprendizaje con la sorda evangélica
Publicado el 27.10.2015 y traducido el 14.07.2026 Conto · Hetero de brandon 22 min de lecturaYo nunca había tenido antes esta experiencia que os voy a contar.
Ya había tenido polvos espectaculares con mujeres más jóvenes y más mayores, primas, desconocidas, amigas, pero esta me marcó de una manera interesante.
Todo empezó cuando perdí una apuesta con mi madre, que es muy religiosa, y entonces tuve que ir a la iglesia con ella a asistir a un culto.
Nada contra la religión, pero nunca fui muy devoto de la iglesia, hasta ese día….
Cuando entré en la iglesia hasta me pareció interesante, muchas mujeres buenas, y algunas con faldas ajustaditas al cuerpo, confieso que quería haber tenido la oportunidad de acostarme con algunas de ellas, pero en fin, vamos a lo que interesa.
Entré y me senté en una silla, cuando veo entrar por la puerta a una mujer que al principio no me pareció nada especial, pero estaba muy buena, lo confieso, Patricia es su nombre, aunque los fieles y amigos de la iglesia la apodaron Paty, una mujer de 45 años, de más o menos 1,60 de altura, blanca, con el pelo liso negro, hasta la mitad de la espalda, pechos enormes y redondos, qué melones tan abundantes tiene, enormes, firmes y redondos, un culo razonable -yo particularmente prefiero un buen culo grande y abundante- pero ella sí tiene un culo delicioso, muslos rollizos y unas caderas buenas para agarrar a cuatro patas.
Lo que más me llamó la atención y aumentó mi calentura es el hecho de que fuera sorda, sí, sorda.
Me extrañó cómo había acabado allí en la iglesia, porque no hacen traducción a LIBRAS, pero ahí estaba ella. Al principio me mantuve atento, primero por sus pechos enormes -recuerdo que llevaba una blusa rosa y una falda negra hasta la rodilla- y segundo para intentar entender cómo comprendía aquel ritual religioso.
Noté que, a pesar de no oír, entendía perfectamente a las personas que la rodeaban, leyendo los labios.
Me pareció interesante, durante el culto no dejaba de mirarla, hasta que ella se dio cuenta; la primera vez nuestras miradas se cruzaron y no hizo caso, la segunda, creo que notó que yo la miraba todo el tiempo y empezó a mirarme de vuelta, no con malicia ni interés, sino por curiosidad, porque yo era nuevo allí y creo que no entendía por qué la miraba siempre.
Cuando por fin terminó el culto, la gente se levantó, algunos me saludaron, otros conversaban, y mis ojos seguían siempre sobre ella, pero al cabo de unos minutos se fue; de camino a casa, como quien no quiere la cosa, le pregunté a mi madre por Paty, usé la sordera como excusa, y supe que era soltera, nació oyente, pero a los 5 años tuvo una enfermedad y quedó sorda, lleva muchos años asistiendo a la iglesia, nunca se casó, sí salió con alguien antes, pero nunca se casó, vive sola, sus padres están lejos, vino a São Paulo para estudiar lengua de señas, acabó gustándole y se quedó.
Vive a unas pocas manzanas de la iglesia, en una habitación alquilada al fondo de la casa de una señora mayor.
Durante la semana busqué en internet sobre lengua de señas, qué no hace el deseo de un buen polvo…
Y aprendí algunos signos, y en el siguiente culto ahí estaba yo, buscando una forma de hablar con ella; cuando hice los primeros signos, respondió, creyendo que yo sabía el idioma, luego notó que no conocía bien LIBRAS y dejó de prestarme atención, me dio la espalda y se fue a hablar con otras amigas; me jodió, porque tiene un aire arrogante y orgulloso, transmite independencia y superioridad, lo que me dio todavía más ganas de follarme a esa mujer, solo por fastidiar.
Voy a adelantar un poco la historia, porque en este jueguito pasaron meses de cultos, conversaciones, etcétera, etcétera… hasta que estaba en su cama follando con ganas.
En resumen, durante esos meses me acerqué primero con la intención de aprender LIBRAS, hasta convencerla, meses después, de darme clases.
Al principio nos encontrábamos en una panadería cerca de su casa, nos sentábamos y la conversación fluía durante una hora, una hora y media, pero la ventaja era que ya no necesitaba ir al culto para verla.
Siempre con faldas, blusas sin escote, el pelo recogido, gafas, todo eso aumentaba mi calentura por ella, pero ella nunca me dio ninguna oportunidad; me encantaba cuando venía con faldas más apretadas, porque podía ver la marca de la braguita en ese culo que tanto deseaba, a veces era tanga, a veces una braguita más grande, pero siempre deliciosa…
Un día de calor pidió un helado y, sin querer, dejó caer una gota en la blusa, justo encima del pecho; con toda la calma del mundo, se palpó por debajo del pecho para sujetarlo y con la otra mano limpió el helado. Parece una tontería, pero verla hacer eso fue excitante, porque agarró con ganas ese pecho grande y abundante para limpiarlo, volviéndome loco.
A veces, al enseñarme algún signo, me cogía las manos y se ponía un poco roja, pero siempre con su aire de superioridad y arrogancia.
Un buen día, cuando llegó a la panadería no había traído las hojas del tema a estudiar, y fuimos a su casa; yo ya pensando en un buen polvo en mil posiciones diferentes.
Entramos, hablamos unos minutos con la dueña de la casa, y fuimos al fondo del patio, donde estaba su habitación, una habitación grande, con baño y una cocina pequeña, pero muy ordenada y perfumada.
Entré y me senté en una silla cerca de la cama, hablamos, y tuvimos la clase allí mismo.
Pedí ir al baño, y cuando cerré la puerta vi su baby-doll colgado detrás de la puerta, blanco con unos ositos marrones y rosas dibujados; lo cogí para olerlo, perfumado, excitante, qué olor tan delicioso tiene esta mujer, madre mía… se me puso la polla dura al instante, a partir de ese día quedaron acordadas las clases en su casa, siempre con la puerta abierta, yo me sentaba en una silla y ella en el borde de la cama.
Siempre que iba llegando a su casa, le mandaba un SMS y me abría la puerta.
Un día mandé SMS y nada… entré por el patio, la dueña de la casa parecía no estar; fui al fondo de la casa y me encontré con la visión del paraíso, Paty estaba fuera, todavía en baby-doll, de espaldas tendiendo la ropa en el tendedero, casi me caigo para atrás, ella con el baby-doll blanco, apretadísimo al cuerpo, de puntillas colgando la ropa, estaba sin bragas, con el shortcito metido en ese culito delicioso, el short estaba cortísimo y subido, así que se veía el comienzo de ese culito rico que tanto deseaba, se ponía de puntillas y su culo se levantaba aún más, cuando bajaba los talones al suelo el culo daba una pequeña sacudida con el impacto; era una visión inolvidable, esos muslos gruesos ahí a la vista y la blusa subida; cuando se giró, nos llevamos un susto, ella por verme allí, y yo por ver aquellos pechos deliciosos, con la blusa explotando de lo apretada que iba, sus pechos eran de verdad abundantes y redondos, con la marca de los pezones en la blusa finita y sexy. Entonces me recompuse y dije que había mandado SMS; ella dijo en broma que no había “oído” sonar, la saludé con dos besos y sentí el perfume natural de su pelo y su piel, qué mujer tan sensual, y al entrar le pasé la mano suavemente por el culo, hice como si fuera accidental, no me resistí, ella no dijo nada.
Yo estaba fuera de mí, me senté en la silla frente a la cama y ella se puso la bata; de repente se sube a cuatro patas en la cama para coger el portátil que estaba sobre la mesita del otro lado, con cada movimiento la bata se le metía en el culo, marcando el shortcito; por poco no me lancé encima de ella, pero solté: ¡Aah, delicia! porque sabía que no me oiría.
Se sentó frente a mí, pero notó que yo estaba nervioso.
Yo estaba a punto de reventar, casi explotando de calentura, me dolían los huevos y la polla me latía…
Y ella allí con la bata, perfumada, el pelo suelto, hasta que me cogió la mano para corregirme un signo que yo había errado a propósito; le agarré la mano y me arriesgué, en ese momento mandé todo a la mierda y avancé para besarla, al principio echó la cabeza hacia atrás, pero yo fui más rápido y llegué primero a su boca, nos dimos un beso largo, ella se levantó con su aire de arrogancia, estaba realmente enfadada, o fingió estarlo, me dijo que estaba confundiendo las cosas y que no debía haberme traído a su casa, que todo había sido un error y me pidió que me fuera; en ese momento me dio vergüenza y fui hacia la puerta, pero me detuve, ella estaba detrás de mí, me giré, la agarré por la cintura y le di un beso a la fuerza, al principio soltó unos sonidos con la boca e intentó empujarme, pero después se relajó y nos besamos, qué boca tan caliente y suave; muy despacio mis manos empezaron a bajar hasta el culo y empecé a acariciarlo suavemente, cuando no sentí ninguna protesta apreté y agarré ese culo que tanto deseaba, llené mis manos en ese culo delicioso, sintiendo la marca del shortcito, entonces ella apartó la cabeza y me miró unos segundos, me llevó hasta la cama y fue a la puerta, miró hacia la casa de enfrente, cerró con llave, me sonrió, corrió y saltó tirándome en la cama, estaba diferente, parecía otra persona, aquella mujer recatada y arrogante había dado lugar a una mujer fogosa y sin restricciones.
Apreté su culo y me puse encima de ella, mientras chupaba su lengua y ella la mía, subí las manos y palpeé aquellos melones que tanto deseaba, estábamos en combustión, gemíamos, ella me agarraba del pelo, me mordía la boca, desaté su bata, ella se sentó sin separarnos las bocas y se la quitó; yo al instante me levanté y le quité la blusa, miré durante unos segundos aquellos pechos enormes, duros, firmes, suaves, parecía que estuviera contemplando un paisaje perfecto, después de meses por fin serían míos y me fui de boca, ella estaba caliente, ardiendo; me tumbé encima de ella y me consolé en esos pechos, los masajeé mientras mordía, chupé los pezones, los lamí muy despacio, besé incluso la parte de abajo de los pechos y subí lamiendo hacia los pezones duros, ella me acariciaba el pelo y gemía; me quité la camiseta y metí la boca entre sus pechos y con las manos apreté por los lados, fui bajando besando y lamiendo su barriga, ella empezó a reír y a tirarme del pelo, hasta que llegué a donde quería, me arrodillé en el suelo y metí la cara entre sus piernas, soltó un gemido alto, chupé por encima del shortcito, mientras dejaba el short completamente mojado, me quité los pantalones junto con los calzoncillos, las zapatillas y los calcetines, palpeé sus pechos, entonces ella levantó las caderas para que le quitara el shortcito, qué coñito tan lindo, cerradito, depilado y perfumado, estaba empapado de ganas, abrió las piernas y entonces me comí despacio el coñito, estaba empapado y caliente, pasé la lengua desde el perineo hasta el clítoris y con los dedos lo masajeé por debajo mientras mi lengua jugaba con él, bajé la lengua pasando por el coñito y el perineo hasta el culito, noté que le gustó, porque los pelitos finos y rubios de los muslos se le erizaron, lamí el culito y mis dedos masajeaban el clítoris, soltó un gemido largo y delicioso de oír; cuando vi que empezó a gemir más intensamente subí, me concentré en chupar el clítoris y metí dos dedos muy lentamente en el coñito, y empecé el vaivén, sentí cómo su coñito se contraía en mis dedos, abrió más las piernas, me agarró del pelo, los gemidos se intensificaron y entonces se corrió, se corrió como una zorra en celo, gimió alto y largo, con cada gemido levantaba la cadera haciendo que mi boca se hundiera más en el clítoris y mis dedos más adentro de la concha.
En cuanto terminó el orgasmo, levanté la cabeza, ella se rió al verme la cara toda embadurnada, me limpió con las manos y me tiró del cuerpo; como estaba toda mojada, subí otra vez besándole la barriga y los pechos, coloqué mi polla en la entrada, estuve unos segundos “pintando” con ella, dejando la cabeza bien mojada con su líquido vaginal; cuando ya estaba bien lubricada con su líquido caliente, la coloqué en la entrada y penetré, muy despacio y de una sola embestida mi polla entró hasta que los huevos tocaron el culito, ella cerró los ojos con fuerza, apretó los dientes y echó la cabeza hacia atrás, estaba tan caliente y apretadísima que mi polla hasta dolió un poco al entrar, qué coñito tan delicioso; me quedé quieto unos segundos, besando y chupando su lengua, y poco a poco empecé el vaivén, ella gemía en mi oído; cuando sentí que ya se había acostumbrado empecé a intensificar, le agarré el culo y penetré con ganas hasta el fondo, sentía mis huevos rozando el culito, sacaba casi todo y volvía a meter, a cada embestida fuerte ella gemía, toda aquella arrogancia había desaparecido, estaba domadita; apoyé los codos en la cama y empecé a meter con fuerza y rápido, sus gemidos ahora eran sollozos, enterró las uñas en mi espalda y me abrazó la cintura con las piernas, sentí su coñito estrujar mi polla, se estaba corriendo otra vez, gemía, rebotaba con las caderas y apretaba los dientes, se corre de una forma excitante e intensa; verla así entregada fue la realización de deseos que tenía por ella. Empecé a sentir que me iba a correr, pero no era tan loco como para terminar así; cuando se calmó después del orgasmo, saqué mi polla muy despacio y me bajé de encima de ella, me tumbé en la cama, ni siquiera tuve que decir nada, ella de repente se lanzó encima de mí, colocó mi polla en la entrada del coñito y se sentó muy despacio; cuando la hundió del todo, gimió y puso los ojos en blanco echando la cabeza hacia atrás, agarré ese culo delicioso y empecé a meter de abajo arriba, era espectacular ver esos pechos tan ricos temblando con las embestidas, abrí más las piernas para hundirme aún más en ese coñito, ella gemía y ponía los ojos en blanco; cuando me cansaba de meter de abajo arriba ella empezaba a cabalgar, parecía una amazona experta, ponía las manos en mi tórax y solo movía las caderas, en ese momento dominó un poco, estaba encima, con su coñito chupándome la polla, y me miraba a los ojos con toda la confianza en lo que estaba haciendo; mis manos recorrían todo su cuerpo, le acariciaba la cara, masajeaba los pechos, bajaba por la cintura, agarraba el culo, bajaba por las piernas y masajeaba sus pies; le gustó, sonrió y asintió con la cabeza, mientras mi polla invadía con ganas su delicioso coñito yo masajeaba sus pies y sus pantorrillas, entonces me senté para poder chupar esos pechos deliciosos; con una de las manos empecé a palparle los pechos y despacio subí mis dedos hacia su boca, mientras la metía de abajo arriba, una mano sujetaba firme su culo y dos dedos estaban en su boca, ella los chupaba delicioso; cuando quedaron bien mojados, bajé y empecé a jugar con su culito, despacio masajeé el culito y, besando su boca, metí un dedo muy despacio, ella empezó a gemir y sonreír al mismo tiempo, poniendo una cara de puta, cuando mi dedo ya estaba entero en el culito metí el segundo, entonces ella dijo: ¿aaah, dos?!, sujetándome la cara y mordisqueándome la boca, con carita de putita, mi polla enterrada en el coñito, ella rebotaba con mis dedos en el culito, mi polla sentía su coñito delicioso, por fin estaba en la cama de esa mujer que tanto deseaba, un poco más y me iba a correr frenéticamente en ese coñito apretadito y caliente. Estábamos sudados y jadeantes, entonces de repente oigo que llaman a la puerta; en ese momento paré, me quedé mirándola asustado, ella jadeante, con la cara pegada a la mía, me preguntó: ¿qué pasó, por qué paraste?, mordisqueándome la boca. Yo dije que habían llamado a la puerta; ella puso cara de sorpresa, entonces llamaron otra vez, yo dije: llamaron otra vez. Apartó la cara y, con las manos, preguntó: ¿seguro, en mi puerta? Yo dije que sí; estaba jadeante y sudada, giró el cuello hacia la puerta, sus pechos se movían deliciosamente, miré hacia abajo y vi su coñito con mi polla entera dentro, entonces vimos a alguien agitando las manos delante del cristal de la puerta, y oímos que llamaban otra vez; la situación era: nosotros sudados y jadeantes, mi polla enterrada dentro de ella, dos dedos míos en su culito y nuestros cuerpos pegados. Entonces me dio dos golpes en el tórax y dijo: ¡Mierda, quién es ahora?! Se quedó mirándome unos segundos con cara de enfado; entonces me quitó las manos de encima, se bajó de mí, bajó de la cama, yo no me lo podía creer, se puso la bata, me pidió que fuera al baño, fui y ella atendió la puerta, era la vecina, que la necesitaba para no sé qué, qué jode-polvos; vino hasta el baño con cara furiosa, me dijo que la esperara, que tendría que salir urgentemente; me quedé pasmado mirándola, le dije que despachara a la vieja y siguiéramos, la agarré en el baño y empecé a besarle el cuello, pero ella no quería que la mujer percibiera que tenía a alguien en casa, y menos aún follando, me apartó, se vistió, me dio un beso y se fue, diciéndome que la esperara, porque aún no había terminado el asunto conmigo; me jodió, estaba a punto de correrme.
Aproveché, me di una buena ducha y me tumbé en la cama; como ella no volvía acabé durmiéndome, desperté con ella abriendo la puerta, pero fingí estar dormido, cerró la puerta despacio, se quitó la ropa y se metió en la cama, empezó a besarme, me besó la cara, el cuello, y fue bajando mordisqueando y lamiendo mi cuerpo, ahora era mi turno de tener la recompensa, y qué boca tan suave; cuando llegó a mi polla no hizo ceremonias y se la metió en la boca, mi novia rara vez me chupaba, y solo con mucha insistencia y lo hacía mal; ahora yo estaba allí, tumbado, con una señora buenísima a cuatro patas sobre la cama chupándome la polla y mirándome a los ojos para evaluar su desempeño, enterré las manos en su pelo suave y liso, después de que se empapara de saliva fue besando y bajando, abrió mis piernas y empezó a lamerme el perineo, qué sensación increíble, mientras me la meneaba, su nariz me rozaba el saco y su lengua recorría mi perineo y mi culo, al principio me pareció raro, pero luego fue increíble; el mejor momento fue cuando se metió mis huevos en la boca, fue una mezcla de dolor y placer, tenía la boca llena y seguía meneándomela; cerré los ojos y solo disfruté de esa chupada increíble, de repente vino encima de mí y volvió a montarme, ya estaba mojada y caliente por dentro, me metió los pechos en la cara y cabalgó como una zorra, esta vez estaba más agresiva, pero yo quería probarla de formas distintas, como había pensado, y me puse yo encima de ella, la giré, la coloqué a cuatro patas y metí mi cara en su culo, ella enterró la cara en la almohada y gimió alto, lamí todo ese coñito, besaba y mordía su culo, pasaba la lengua desde el clítoris hasta el culito, cuando estaba toda embadurnada de saliva, me levanté, agarré mi polla y empecé a darle golpecitos en el culo, pasando la cabeza muy despacio por la entrada del coñito y del culito, dejándolo todo embadurnado de saliva y líquido vaginal; entonces penetré, invadí de nuevo aquel coñito caliente, ella gimió alto en la almohada. Yo siempre he encontrado excitante insultar a la pareja durante el sexo, pero a mi novia no le gustaba, decía que era de mala educación, era muy recatada, pero ahora estaba allí con una sorda, aunque no le gustara no iba a oírme, así que empecé: ¿te está gustando, putita mía, te está gustando llevarte una buena vara en ese coñito?! Te voy a comer como a una puta de la calle, ah, mi vaca, qué coñito tan rico, voy a reventártelo toda, vas a quedar toda abierta. Y empecé a meter con fuerza, su culo temblaba entero con el impacto de mi pelvis, a cada embestida ella gemía, y su pelo se movía; entonces abrió más las piernas. —Eso, mi puta, ábrete toda, deja que tu macho se coma este coñito con ganas, mi putita rica, déjame meterle con ganas, vas a darme siempre que yo quiera, mi puta. Ella empezó a menearse y a temblar con las caderas, la vi agarrar las sábanas y la oí gemir más alto. —¿Te estás corriendo, mi vaca? ¿Eh?! ¿Te estás corriendo en la vara de tu macho?! Y intensifiqué, ella tembló entera, su coñito se contrajo y se corrió delicioso, con la cara hundida en la almohada; qué delicia verla a cuatro patas corriéndose, a cada embestida su culo temblaba entero con el impacto y yo oía el ruido mezclado con su gemido y el mío, si la vecina viniera a esta hora seguro que lo oiría todo, porque estábamos en plena combustión; entonces ella paró, estaba totalmente pasiva, saqué mi polla y volví a meter la cara en su culo, pero esta vez me concentré en el culito, lo lamí y lo masajeé, con ella aún a cuatro patas; después de que estuviera bien mojado, la coloqué de lado, me tumbé detrás, le levanté una pierna y dirigí mi polla a la entrada de ese culito delicioso, pensé que iba a resistirse, pero estaba pasiva y jadeante, empecé a besarle el cuello, pasé mi brazo por debajo de su cintura y agarré sus pechos deliciosos, y con la otra mano dirigí mi polla, y muy despacio invadí, qué delicia oír mi polla invadiendo ese culito, el sonido de las pieles mojadas rozándose, dejé que mi polla entrara muy despacio, cuando estuvo toda dentro, empecé a embestir muy despacio, y fui aumentando poco a poco; al cabo de unos minutos aumenté las embestidas, ella entonces pasó un brazo por encima de la cabeza y me agarró del pelo, apretando los dientes y gimiendo. Yo metía sin piedad ahora, apoyé su pierna sobre la mía, con una mano le masajeé los pechos, y con la otra metí 3 dedos en el coñito, ella gemía alto y delicioso sujetándome las manos en el coñito, yo también estaba casi a punto de correrme, sentí que ella temblaba entera, intensifiqué la masturbación en ella, y de repente la giré encima de mí. La visión era yo medio tumbado en la cama -estaba con la espalda sobre las almohadas- ella encima, de espaldas a mí, yo con tres dedos dentro del coñito y la polla enterrada en el culito, ella se tumbó y se giró un poco de lado, yo le agarré la cintura, bajé la cabeza y mamé uno de sus pechos, ella con un brazo alrededor de mi cuello frotándome el pelo y gimiendo, era una visión deliciosa, ella se meneaba y mi polla iba y venía, yo mamaba los pezones, masajeando su cintura y con la otra mano enterraba tres dedos en el coñito, ella gemía delicioso, cuando me cansaba de embestir de abajo arriba ella se rebotaba con mi polla enterrada y mis huevos rozando su perineo, entonces empecé a sentir un escalofrío recorriéndome las piernas y el saco, intensifiqué las embestidas, ella empezó a apretar mis dedos y a temblar entera gimiendo, entonces explotamos en un orgasmo delicioso al mismo tiempo, ella apretando mis dedos, apretando los dientes y agarrándome del pelo, y yo en su culito caliente, lo llené de semen; en el momento de corrérmela, mordí su pecho, y ella gritó, fue una corrida intensa, me corrí todo dentro del culito, con cada chorrazo de semen metía más, no quería perder nada de ese momento, cuando acabé de correrme, estábamos exhaustos, sudados y jadeantes, me quedé un ratito aún dentro de ella, ella ahora me acariciaba el pelo y yo besaba donde había mordido el pecho, me quedó una marca de mis dientes, pero después dijo que le había gustado, saqué mi polla despacio oyéndola salir, ella se bajó de encima de mí, con el culito chorreando semen sobre la sábana, estábamos satisfechos, ella se tumbó sobre mi pecho y la abracé, nos quedamos los dos en silencio mirando al techo, descansando un poco, ella se durmió tranquilita y consolada; más o menos dos horas después la desperté muy despacio acariciándole y besándole la cara, fuimos juntos a la ducha, no hicimos nada, estábamos exhaustos; aunque yo me excitaba en la ducha, ella solo me lavó la polla, pero cuando intenté darle otra follada en la ducha me interrumpió y se fue, yo me quedé unos minutos más, no sabía cómo iba a ser a partir de entonces, yo tenía novia, ella vivía sola en una habitación, así que llegamos a la conclusión de que debíamos parar con las clases.
Confieso que tenía ganas de seguir nuestra aventura, pero ella decidió que no, porque era mejor así, pero después de ese día aún la convencí y nos encontramos algunas veces más para matar las ganas, con mamadas y anal, hasta que conseguí trabajo en otra ciudad, y se acabaron del todo nuestras travesuras.
Pero fue una experiencia inolvidable y caliente, follarme a una sordita buenísima.