La Médica Casada
Publicado el 13.07.2015 y traducido el 14.07.2026 Conto · Hetero de Sr Cafajeste 24 min de lectura 1 lecturaHola amigos lectores, miren, aquí estoy de nuevo después de casi un año sin escribir. Para quienes todavía no han leído mis cuentos, y por desgracia ya no van a leerlos porque mis textos fueron todos borrados, soy Nick, o como algunos lectores me conocen, Sr. Cafajeste. Mucho gusto. Voy a hacer una breve descripción mía aquí: bueno, soy moreno mulato, 27 años, 1,75 de altura, 70 kg, rico, guapo rsrs, cabello negro liso, pie 42, ojos marrones, boca carnosa y una polla normal de 17 cm, gruesa y deliciosa. Estoy casado hace 5 años; quienes leyeron mis cuentos saben bien que me gustaba un poco rsrs, pero por desgracia algunos imprevistos de trabajo, familia, hijos rsrs, y ahí fui a ser, o intentar ser, un hombre correcto, recto; lo intenté gente, lo juro, pero cuando la carne es débil, no hay manera. Para terminar mi descripción, trabajo como guardia en un condominio en São Paulo capital, cerca del estadio Pacaembu, donde, claro, tengo mucho contacto con mujeres, todo tipo de mujeres rsrs: soltera, prometida, casada carente, viuda, y como estoy casado, bien resuelto, enamorado de mi esposa, no soy ese tipo descarado que coquetea con cualquier mujer que aparece, soy tranquilo, pero cuando surge una tentación frente a mí, el inocente se vuelve Cafajeste, y aquella carita ingenua se transforma en una cara de sinvergüenza, mirada penetrante.
Donde trabajo hay escuelas, facultades, hospitales, todo cerca, así que por eso veo diariamente muchas mujeres: profesoras, médicas, enfermeras, alumnas, madres de alumnos; como la calle es pequeña y no hay zona azul, mucha gente estaciona el coche por aquí, y casi siempre son las mismas personas, hasta llego a hacer amistades con algunas por la frecuencia con que dejan el coche en esta calle. De vez en cuando aparece una persona diferente, un alumno nuevo, una médica nueva, o incluso un paciente también; como la calle es pequeña, la demanda por las plazas es grande, entonces muchos llegan incluso más temprano para dejar el coche por aquí, a veces hasta guardo alguna plaza a pedido de alguien o incluso para alguien del condominio.
Un día, un residente del condominio me pidió que le guardara una plaza porque iba a llegar un prestador de servicio que por la mañana trabajaría en su apartamento durante una semana, entonces yo dejaba todos los días una plaza apartada para ese tipo durante una semana por la mañana, él se quedaba de 7 a 13 horas, que es el mismo horario en que cambia el turno en el hospital, cuando algunas profesoras y alumnos también se están yendo.
El viernes, el último día que el prestador de servicio dejó el coche aquí delante, salió un poco más temprano, como a las 11, y la calle estaba llena de coches y sin plazas; como surgió esa plaza la dejé libre para que cualquiera pudiera estacionar, no tardó mucho en llegar un coche blanco, vidrios oscuros, se detuvo al lado de la plaza, pero no estacionó; como hombre de seguridad me mantuve atento, no sabemos qué puede venir, hasta que el vidrio baja y dentro del coche una morena preciosa, cabello liso, ojos verdes, una boca perfecta, y maquillaje ligero; sentí su perfume de lejos, dulzón, excitante, y entonces aquella hermosa mujer con brackets en los dientes que la dejaban aún más sexy;
(Ella) - Hola, señor, buenos días, estoy desesperada buscando una plaza, tengo una paciente para atender ahora en el hospital, ¿será que mi coche entra aquí?
(Yo) - Claro que entra, mi ángel, ven que te ayudo a estacionar el coche.
(Ella) - Ay señor, ¿no quiere estacionarlo usted? Es que no soy muy buena.
Y esa sonrisa suya me volvió loco, ahí el Cafajeste ya estaba loco de excitación y ni siquiera había visto el cuerpo de aquella princesa; le guiñé un ojo y le pedí que bajara del coche, morena clara, pantalón negro de sarga, bien ajustado pareciendo una legging, una camiseta blanca y unos pechos medianos, pero como estaba sin relleno, se notaba que eran bien duros, tacones altos, hermosa, la miré de arriba abajo, claro que ella se dio cuenta pero noté que se puso incómoda, entonces estacioné su coche, ella agarró la bata blanca, yo estaba muy excitado, y de pantalón social, imagina el bulto rsrs; ella echó una mirada discreta, la miré a los ojos y le di aquella sonrisa maliciosa, ella también sonrió, tomó la llave del coche y se fue, toda rica, aquel culo delicioso, con aquel pantalón apretado y tanga, qué maravilla, qué delicia; fui al baño y me masturbé pensando en aquella delicia.
A las 17:00 la morena viene bajando la calle toda sonriente con la bata en la mano.
(Ella) - Señor.
(Yo) - Nick, puedes llamarme Nick, un placer.
(Ella) - Muchas gracias, Nick, de verdad, ni sé cómo agradecerte.
(Yo) - Esa sonrisa tuya ya vale como pago, no hice nada del otro mundo, lo haría todos los días por ti, por esa sonrisa tan linda.
Y le guiñé un ojo, pero esta vez no se sintió incómoda y dijo;
(Ella) - Qué bueno, porque creo que voy a venir durante un mes o más a atender a algunos clientes en este horario, la doctora que hace ese turno está de licencia, así que estoy viniendo en su lugar.
(Yo) - Qué maravilla rsrs, entonces si es verdad te guardaré esa plaza especialmente a ti todos los días.
(Ella) - Entonces puedes guardarla porque es en serio, pero los horarios a veces no siempre van a ser los mismos, si puedes guardarme esta plaza, porque ya me he dado cuenta de que aquí es difícil.
(Yo) - Haz esto: anota mi número y todos los días antes de que vengas me mandas un mensaje o me llamas avisando, así nos comunicamos, ¿qué te parece?
(Ella) - Por mí está bien, sin problemas, me lo puedes pasar.
Entonces ella anotó y me dio un toque, mi celular sonó;
(Ella) - Este es mi número, ¿de acuerdo?
(Yo) - Solo falta que la doctora me diga el nombre rsrs.
Ella entonces sonrió;
(Ella) - Puedes llamarme Mel.
Sonrió y se fue dejando su delicioso perfume en el aire.
Delicia de mujer, me hechizó, me metí en la cabeza que sería mía, agarré el celular para guardar su número en la agenda y claro que actualicé WhatsApp, entonces apareció la foto de aquella morena linda y rica con lápiz labial rojo. Pensé en mandarle un mensaje, pero eso sería demasiado invasivo, aunque si no lo enviaba tampoco sería el Cafajeste;
Por WhatsApp;
(Yo) - Hola doctora Mel, disculpa por ser invasivo, pero tengo que agradecerte por esa sonrisa tan linda y ese perfume delicioso que dejó aquí hasta ahora. Besos de Nick, y no te olvides de avisarme mañana temprano.
Ella lo leyó pero no respondió, pensé que la había cagado. Después de casi una hora llega un mensaje;
Por WhatsApp;
(Mel) - Oiee Nick, no te preocupes que sí te aviso, y tu perfume rico, que si no me equivoco es Malbec también quedó marcado aquí en mi coche, espero que mi marido no se suba en este coche hoy jajaja..
Entonces le mandé una carita de asustado;
(Yo) - Vaya, ¿estás casada? Perdóname, no vi alianza en tu dedo así que pensé que no habría problema, pero perdón por mandarte ese mensaje, mi ángel, solo quería decirte que me encantó tu perfume y tu sonrisa rsrs. Besos.
(Mel) - Tranquilo Nick, él solo va a llegar después de medianoche, hoy es el día en que juega fútbol con los amigos y se olvida de la esposa, no uso alianza por una cuestión personal.
Bueno, si respondió es porque dejó una puerta abierta, si no me diría OK, genial, ahora solo queda seguir rsrs.
Todavía por WhatsApp...
(Yo) - Qué bueno, entonces creo que gané una nueva amiga rsrs, y encima linda y perfumada.
(Mel) - Y tú, noté tu alianza en la mano, ¿tu esposa no se va a molestar por hablar con otra mujer?
(Yo) - Tranquila, Mel, este número de celular lo uso solo para trabajo, en casa se queda en mi bolso apagado con contraseña y el chip guardado en el fondo falso del bolso rsrs, así que quédate tranquila.
(Mel) - Qué bueno.
Y mandó una sonrisa.
(Yo) - Bueno, Mel, voy a ser directo y claro contigo: me dejaste excitado, hechizado, por ese perfume y tu sonrisa linda, sin hablar del pantalón pegado que llevabas.
(Mel) - Vaya, directo eres, ¿eh?, pero bien que me di cuenta de eso.
(Yo) - Sé que te diste cuenta, por eso te lo estoy diciendo, y ahora esta foto de perfil con ese lápiz labial rojo, eres una tentación de mujer, sigo excitado.
(Mel) - Prueba.
Cuando dijo eso me volví loco, no creía que sería tan fácil así, pero cuando dijo que el marido se fue a jugar a la pelota y la dejó sola en casa, percibí su carencia. Fui al baño, me saqué unas fotos del NickJR y se las mandé;
(Yo) - Mira cómo me dejaste, Mel, con la polla dura, dime por favor el color de la tanga que llevabas hoy.
(Ella) - Vaya fotos deliciosas, qué polla tan rica, gruesa, me encantó. ¿Tanga? ¿Cómo sabes que llevo tanga?
(Yo) - Soy hombre, sinvergüenza, perro, cafajeste; lo primero, cuando te volviste, fue mirar ese culo delicioso, con esos tacones dejaste tu culo demasiado rico, todo levantadito.
Pasó casi una hora, llegan unas imágenes, ella en tanga blanco frente al espejo, ¿qué mujer es esta?, qué locura, qué delicia, rica es poco para describirla.
(Mel) - Estoy con esta, me voy a bañar ahora, guapo, luego hablamos OK.
(Yo) - Me acabas mandando esas fotos, solo te digo una cosa: cuando te tenga, te arrepentirás de haber estacionado el coche aquí. Besos y buenas noches. Solo una pregunta, ¿cuántos años tienes? Perdón por la indiscreción rsrs.
(Mel) - Qué dices, no me vayas a creer vieja, tengo 29 años, ¿y tú, bebé?
(Yo) - Vaya, linda, ni parece, yo tengo 27.
(Mel) - Travieso rsrs.
Al día siguiente (sábado) me manda un audio con una voz dulce y delicada;
(Mel) - Nick, hoy voy a llegar más o menos al mediodía, ¿está bien? ¿Consegues guardar la plaza para mí?
(Yo) - Tu voz es dulce como tu nombre. Hoy es sábado, gatita, no hace falta porque aquí está tranquilo, como no hay clases puedes venir tranquila.
(Mel) - Bueno entonces, tengo que decirte una cosa.
(Yo) - Di.
(Mel) - ¿A qué hora sales de ahí?
(Yo) - A las 19.
(Mel) - OK, entonces a las 19 paso por ahí.
Uy, ya se veía que se había puesto agrio el asunto y la morena ya quería cortarme. Llegó el mediodía, una hora y nada, y ella no apareció, dicho y hecho la morena huyó, qué mierda. A las 19, saliendo del condominio ya cambiado, veo su coche parado enfrente, ella baja el vidrio y me pide que entre;
(Mel) - Hola, ¿todo bien?
(Yo) - Todo bien, ¿qué pasó? ¿Vas a darme calabazas? No hacía falta que vinieras aquí para eso, gatita.
(Mel) - Perdóname, me pasé de la raya ayer, estaba estresada con mi marido, me faltaba atención y acabé dejándome llevar, y no deberíamos haber llegado a ese punto, quiero que borres las fotos por favor y perdón.
(Yo) - ¿Solo eso? Si es así, tranquila que borro todo todos los días.
(Ella) - Sí, quiero que me entiendas, ¿ok?
(Yo) - ¿Puedo darte хотя sea un beso en la mejilla?
Ella asiente con la cabeza, y fui a besarle la mejilla, pero aquel perfume me volvía loco, la agarré por el pelo y le besé la boca, ella se aparta y me da una bofetada;
(Yo) - Perdón, me descontrolé, ese perfume me hechiza.
Antes de que ella abriera la boca, salgo del coche y cierro la puerta, pero estaba seguro de que me buscaría aunque fuera para acabar conmigo jajaja. Dicho y hecho, no pasan ni cinco minutos;
(Mel) - ¡Tu Cafajeste, estás loco? ¿Te volviste loco? ¿Qué te pasó?
(Yo) - Primero, sé que te gustó; segundo, ahí a tu lado, encerrado en ese coche, sintiendo tu olor, con esa boca deliciosa, y vaya boca, no había manera, valió la pena llevarme la bofetada y probar esa boca tuya.
Ella no respondió y me bloqueó, ahí ya era, pero al menos un beso robé y una bofetada me llevé jajaja.
Pasó el domingo, como era mi descanso y seguro que ella tampoco iría, ni siquiera encendí el celular. El lunes, como todos los días de semana siempre lleno de coches, pensé para mí: esa morena todavía va a pasar por aquí buscando plaza. Fui y guardé la misma plaza; dicho y hecho, pasó dos veces por la calle buscando plaza pero no se detuvo ahí, yo fui y quité el cono y dejé la plaza libre, a la tercera vino, se detuvo y ni pidió ayuda, bajó del coche con su bata en la mano, esta vez con un pantalón vaquero bien ajustado levantando ese culo delicioso y una blusita roja, y se fue sin siquiera mirar atrás.
Dejé una nota en el vidrio del coche así;
(Yo) - Al menos podría agradecer por la plaza, ¿no? No te hagas la difícil, sé que sientes el sabor de mi boca, y tú linda y perfumada como siempre.
Ella aparece ya como a las 18, agarra la nota, la lee y entra en el coche.
(Mel) - Primero, muchas gracias por la plaza; segundo, tú te crees mucho, ¿no?, te crees el rico, eres muy sinvergüenza, caradura y Cafajeste, eso sí. A partir de mañana voy a dejar el coche en el estacionamiento del hospital, tranquilo.
(Yo) - Puedes insultarme, me gusta y me quedo aún más enamorado de ti, voy a dejar esta plaza aquí todos los días para ti, y sé que volverás a estacionar aquí, acepto llevarme otra bofetada por un beso rico tuyo.
Pasó un tiempo y me doy cuenta de que ella no se fue de allí con el coche, pero ni le di importancia, llegó mi hora, entré, me duché y salí; ella entonces da luces, yo aun así seguí caminando, luego baja el vidrio y dice;
(Mel) - ¿Me vas a dejar hablando sola?
(Yo) - ¿Estás segura de que es para que suba al coche?
(Mel) - Sube ya.
Entré, ella subió el vidrio y antes de abrir la boca la agarro por el pelo otra vez y la beso, pero esta vez cede y besa muchísimo, y qué boca tan rica, paso la mano por su cuerpo, por sus pechos, la acerco bien a mi oído sujetándole el pelo y le digo;
(Yo) - Sabía que no ibas a poder estar lejos de mí, eres una delicia, qué mujer tan rica, ese perfume, esa boca, ese culo, ese cuerpo me enloquecen.
(Mel) - Eres muy sinvergüenza, fuiste tú quien me agarró, tu Cafajeste, perro rico.
Y me besa, se sienta en mi regazo, se agarra de mi pelo y besa más, muerde mi oreja, ahora sí la traviesa se transformó;
(Mel) - Ayayay, vamos a parar, no podemos hacer eso, estamos casados, mi marido me está esperando en casa hoy.
(Yo) - Si quieres solo dilo y me bajo del coche, pero sé que quieres seguir, sé que quieres ir más allá y yo también quiero, quiero todo tu cuerpo, quiero chupártelo entero, poseerte por completo, quiero follarte rico.
(Mel) - Así me matasaaa, ay qué delicia, estoy sintiendo esa polla rica aquí abajo en mi culo, lástima que estoy con pantalón vaquero, si no estaría meneando rico ese palo tuyo, perro.
(Yo) - Solo quítate el pantalón.
(Mel) - No, hoy no se puede, mi marido ya está en casa.
Entonces sale de mi regazo, ve mi polla toda dura, la toca y dice;
(Mel) - Ay, qué polla es esa, niño.
Le paso la mano entre las piernas y le digo: qué coño es ese, morena, la agarro de nuevo, le abro el pantalón y meto mi dedo en esa conchita que ya estaba toda empapada;
(Yo) - Vaya, qué delicia, está caliente, mojada, debe estar deliciosa hummmm.
Saco el dedo y me lo meto en la boca.
(Mel) - Aiiiiii no, no pares, así no aguanto, hoy no.
Ella vuelve a pasar la mano por mi polla, yo la saco fuera del pantalón;
(Mel) - Estás loco, vamos a parar por favor, hoy no. Vaya polla es esa, chico.
Ella la agarra y empieza a chupármela rico, qué delicia, qué boca, qué traviesa, nuesaaa.
(Yo) - Aiiii traviesa, eso, chupa esta polla, adorooooo, rica, hazme correrte rico.
(Mel) - Qué polla tan rica, qué pollaaaaa hummm delicia.
Entonces ella chupa, chupa;
(Yo) - Voy a correrme, voy a correrme.
Ella quita la boca;
(Yo) - Sigue, ya empezaste ahora terminas, vamos, zorra, vamos rica, eso, chupa esta polla hummmmmmmm delicia, carajo qué boca, ahhhhh mierda delicia, me estoy corriendo uiiii hummmm eso, trágatelo todo, eso, hummmm carajoooo.
Ella entonces se lo traga todo y me mira;
(Mel) - Hijo de puta, ¿por qué hiciste eso? Nunca dejé que nadie me hiciera eso, ni mi marido.
(Yo) - Entonces él es un flojo, debe ser malísimo en la cama. Y tú ve acostumbrándote, porque conmigo vas a hacer todo lo que no hiciste con él. Le besé la boca, cerré el pantalón y salí del coche.
Por WhatsApp...
(Yo) - Quiero más mañana, lo quiero todos los días, hasta el último día que estés en ese hospital.
(Mel) - Yo también quiero, eres muy rico, y el sabor de tu leche todavía está en mi boca, hijo de puta, y ahora tendré que comprar un caramelo para que mi marido no sospeche.
(Yo) - No, quiero que llegue a casa así, y que ese cornudo sienta ese sabor rico en tu boca, y otra cosa: el viernes, que es el día en que él se va al juego con los amigos, quiero que vayas de vestido, o mejor, minivestido.
(Mel) - Estás loco, ¿no? Solo puede ser.
Y fue así todos los días hasta llegar el viernes, yo corriéndome en su boquita todos los días, y ella llegando todos los días con sabor a leche en la boca. Pero el viernes no apareció con el coche ahí, me extrañó pero tampoco mandé mensaje, no sabía si estaría con el cornudo, y pasó todo el día y ella no apareció, pero estaba online en WhatsApp, hasta que;
Por WhatsApp;
(Mel) - ¿Me extrañaste, negro?
(Yo) - Claro que sí, hasta pensé que te habías rendido.
(Ella) - ¿Yo rendirme? ¿A estas alturas del campeonato? Jamás, cuando estés saliendo avísame.
A las 19 le aviso, entonces ella aparece, yo entro en el coche y veo a esa traviesa con un minivestido rojo que dejaba ver también su braguita roja, no aguanto, no resisto, la agarro por el pelo, la beso y ya meto la mano en esa concha, qué delicia, ya estaba mojada, casi le rasgo el vestido ahí mismo, le quito el cinturón, le abro las piernas, le aparto la braguita y ahí mismo frente a mi trabajo comienzo a chuparle toda esa concha empapada;
(Mel) - Aiiii nossaaaa, qué delicia, ni necesito preguntar si te gustó, ¿no, perro, hijo de puta?
(Yo) - Locura, eres una mujer de oro, ¿cómo es que ese cornudo no te satisface, dime? Delicia de concha, hummmm perfumada, rica y lisita.
(Mel) - La depilé toda para ti, imaginé que te gustaba así, porque tú también eres todo lisito.
(Yo) - Si está perfumada, puede ser lisita o peludita, la chupo, la muerdo y la follo igual.
Ella me miró y mordió la esquina de la boca;
(Mel) - ¿Y entonces a dónde vamos?
(Yo) - Salta a este asiento y déjame conducir.
(Mel) - ¿Vamos a un motel?
(Yo) - No, vamos a hacer algo que estoy seguro de que ese niñito de papá nunca ha hecho contigo.
Entonces tomé el volante y la llevé a una calle por aquí cerca, una calle oscura que ya conocía, casi no pasaba nadie por allí, era tranquila, llena de árboles, paré el coche;
(Yo) - Baja.
(Mel) - ¿Estás loco? ¿Qué estás haciendo?
(Yo) - Vamos, deja de hacerte la fina, deja de tonterías y baja del coche.
Bajé y fui a abrir la puerta y ella bajó. La llevé delante del coche, la puse delante del capó de espaldas a mí, le levanté el vestido, le quité la braguita y la guardé en el bolsillo del pantalón;
(Mel) - Estás loco, solo puede ser, aquí en la calle no, ¿estás loco?
Sin decir nada, comienzo a chuparle la conchita por detrás, ya estaba toda untada, quedó aún más, la hice correrse en mi boca;
(Mel) - Aiiii carajo, hijo de puta, aquí no por favor, ahhh deliciaaaaaa me voy a correr, hummmmmm vaya qué delicia de lengua, hummmmmm. Delicia.
(Yo) - Ahora respóndeme. ¿Ya hiciste esto alguna vez, putita?
(Mel) - No, nunca lo hice, en realidad después de casarme nunca siquiera fui al motel, hummmmmm.
Me quito el pantalón y me quedo solo con el bóxer blanco, bajo el bóxer, meto mi polla en su concha, ella queda con ambas manos en el coche, y yo con una mano tirándole del pelo y la otra sujetándole la cintura, y la meto toda. Qué concha, qué morbo, qué mujer, estaba tan mojada que mi polla se deslizó dentro de ella toda entera;
(Yo) - Aiiii carajo, qué concha tan rica de la puta madre, hummmmmm traviesa, tu putita, eso era lo que necesitabas, una polla así en esa concha tuya rica y deliciosa. Hummmmmm.
(Mel) - Ahh, ahh, puta madre, qué delicia, fóllame, fóllate esta polla, métela toda, aiiii carajo qué delicia de polla hummmmmm, vaya qué ricaaaaaaa hummm, dale, dale eso, eso, así me corro otra vez, tu sinvergüenza, tu hijo de puta Cafajeste. Qué deliciaaaaaa, mi macho rico uhhhh.
Le di duro allí unos cinco minutos, la hice correrse rico hasta quedar toda mojada;
(Mel) - Ahhhh mierda, ¿qué es esto?, nunca me corrí así, vaya me mojé toda hummmm, ¿qué me estás haciendo, eh? Vámonos de aquí, es muy peligroso, puede aparecer alguien.
(Yo) - Te estoy satisfaciendo por completo. No, quiero quedarme aquí, vamos a meterla rico aquí, si aparece alguien que se joda.
Como el capó del coche todavía estaba caliente, abrí el maletero, me senté y le ordené que se sentara de espaldas a mí allí, y ella se sentó rico, qué delicia;
(Yo) - Delicia, ¿te está gustando este Cafajeste, eh? Hummmm delicia.
(Mel) - Me está encantando, está muy rico hummmmmm carajo, eres demasiado rico.
Después de un rato, ya con el capó del coche frío, la llevé de nuevo;
(Yo) - Ven, ahora quiero tu culito, ¿puedo?
(Mel) - No, mi culito no, solo se lo di dos veces y ni siquiera fue a mi marido, fue a mi primer novio.
(Yo) - Ya me lo imaginaba, te dije que tu marido es un flojo, pero también noté que no eres virgen del culito cuando te estaba chupando y metí el dedito en tu culito, gemiste y te gustó.
(Mel) - Eres un hijo de puta, eso sí.
La puse ahora tumbada sobre el capó, le levanté el vestido y le chupé ese culito, lo unté todo, metí un dedo, dos, ella aceptó y gimió, zorra traviesa, adora dar el culo pero el cornudo del marido ni debe saber que le gusta eso, puse la cabecita de mi polla y fui empujando;
(Mel) - Ay, despacio, tu polla es gruesa, ahhh carajo mi culo, ve despacio hijo de puta, hummmmmm aiiiii.
Metí todo y le tapé la boca, ella llegó a levantar ese culo delicioso, fui metiendo y sacando, metiendo y sacando;
(Yo) - Puta traviesa, eso, te gusta dar ese culo delicioso, todo apretadito, qué morbo, te voy a llenar ese culo de leche y vas a ir a casa así, toda dolorida.
Ella comienza a menearse frenéticamente sobre mi polla, le quité la mano de la boca y metí;
(Mel) - Dale, hijo de puta, entonces demuestra que eres el hombre y fóllame, métela en mi culo, quiero polla, métela, deliciaaaa, adoro dar el culo, confieso que me dio miedo que doliera después de casi 10 años sin dárselo a nadie. Ahora que fue, dale, métela rico en mi culo porra, hummmmm qué deliciaaaa, aiii aiii ahhhhhhh CARAJOOOOO UIIIII, está doliendo pero está demasiado rico, ahhhhh.
La sujeté fuerte por la cintura, cuando veo una luz en una casa encendida, y alguien corriendo la cortina para mirar, pero ella no se da cuenta, y yo ni ahí sigo metiendo, le tiro del pelo y meto con fuerza hasta correrme;
(Yo) - Aiiii carajo qué culo tan rico, hummmmm, me estoy corriendo en ese culito rico, traviesa. Aiiiiiii delicia, quiero que vayas a casa así, con el culo lleno de leche.
Saqué mi polla y todo escurrió por las piernas de ella;
(Mel) - Vaya, aiii, acabaste conmigo, vaya qué delicia, qué follada tan rica.
(Yo) - Podemos tener esto siempre, solo tienes que obedecerme, puta mía.
(Mel) - ¿Obedecerte yo? ¿Cómo así?
(Yo) - Hoy vas a llegar con el culito lleno de leche; el próximo viernes vas a llegar con la concha, quiero que lo conviertas en un cornudito manso.
(Mel) - Estás loco, solo puede ser, jajaja. Pero me gusta, me apunto, además solo tenemos un mes para disfrutar.
(Yo) - Eso mismo, solo un mes, después de eso, si quieres, tendrás que agendar un día y una hora.
(Mel) - AFF, tú te crees mucho, demasiado creído.
(Yo) - Y a ti te gusta, lo sé.
Ella se quitó el vestido, se limpió las piernas, y la persona en la ventana mirando.
(Mel) - ¿Dónde está mi braguita? Necesito llegar a casa con pantalón, ¿no?
(Yo) - Con pantalón y sin braguita, porque esta de aquí es mía.
(Mel) - Deja de locuras, devuélvemela.
(Yo) - No, vámonos.
Entonces ella se puso el pantalón sin la braguita, y nos fuimos; me dejó en el metro, pero antes de que yo bajara, todavía le di unos besos, y noté que su pantalón estaba mojado;
(Mel) - Hijo de puta, quiero ver cómo llego a casa así, ayayay y ahora.
(Yo) - Arréglatelas y ten cuidado, rica.
Bajé del coche y me fui.
El sábado, llegó con legging, bajó del coche y me guiñó un ojo, y se fue meneando, agarró y se subió el legging, se podía ver aquella tanga rosa en ese culo delicioso.
Por WhatsApp...
(Yo) - Quieres quedarte sin bragas otra vez hoy, ¿no?
(Mel) - Nunca más, estás loco, solo lo hice para provocarte; ayer llegué a casa y el cornudo todavía no estaba, fui a ducharme, él llegó todo sudado y se metió a la ducha conmigo, vio mis jeans mojados y preguntó qué era, le dije que era el morbo que sentía por él. Jajaja.
El cornudo vino y me tomó a cuatro, dijo que mi concha estaba diferente, más rica, más mojada de lo normal, se corrió rápido el pobre, fuimos a la cama y se durmió.
(Yo) - Hummmm qué delicia, adoro eso, y entonces, ¿vamos a darnos unos besos hoy?
(Mel) - Hoy solo unos besos, porque el cornudito ya va a estar en casa esperando.
(Yo) - Esperando a la esposa putita con leche en la boca, y el viernes en la conchita, adorooo.
(Mel) - Tu hijo de puta, me estás volviendo loca por ti, eso no puede pasar.
(Yo) - Ni me digas eso, no puede ser, ¿eh?, aquí solo es un lío jajaja.
(Mel) - Ya lo sé bien, sinvergüenza. Rico.
Besos, hasta más tarde.
Y eso fue todo, gente, estuvimos así un mes entero, de lunes a sábado, siendo que los viernes con más tiempo aprovechábamos más. Este fue el regreso del Cafajeste, ¿les gustó? Rsrs, a mí me encantó.
Disculpen por los errores, escribo el texto entero por el celular y a veces puede haber errores por el teclado.
Bueno, pues eso es todo, vamos a esperar las próximas aventuras.
Quien quiera escribirme
srcafajeste.sp@gmail.com besos y abrazos.