Ella lo merece
Publicado el 11.07.2015 y traducido el 14.07.2026 Conto · Hetero de Super 5 min de lectura¡Hola! Me llamo Roger, mido 1,80 m, peso 85 kg, tengo 25 años, soy moreno y, sin falsa modestia, soy un chico guapo. Mi prometida, Julia, mide casi 1,70 m, pesa 50 kg, tiene 29 años, es rubia, “mignon”, con pecas y deliciosa (!!!). Llevamos 5 años saliendo y recientemente compramos un apartamento para entrar en la recta final antes de casarnos. Julia estaba loca por conseguir un anillo de compromiso y yo siempre me hice el duro, así que el día 7 de mayo le preparé una sorpresa: fui a un buen motel en una ciudad vecina por aquí, en el ABC, decoré toda la habitación con globos en forma de corazón, pétalos de rosas, compré comida japonesa, un lindo corsé y un anillo de compromiso y, después, fui a buscarla a la facultad para la sorpresa. Al volver al motel, en recepción pedí la “suite más barata”, tal como habíamos acordado.
En la puerta de la habitación se sorprendió al ver un globo atado a la puerta: “¡Vaya! Nunca fuimos a un motel que hiciera eso...”. Al entrar fue extrañándose de toda aquella decoración y se echó a reír al ver la lencería sobre la cama. “¿Viniste tú? ¿Pediste que hicieran esto?” y yo lo negué sin ser muy convincente. De repente, vio en el cabecero de la cama algunos de nuestros “juguetitos”, lo que le provocó todavía más risas. Al buscar algo más, recorrió con la mirada el cabecero y vio una rosa falsa. La tomó y vio que era una cajita para anillo y, lo confieso, se me hizo un nudo en la garganta al verla emocionarse al descubrir que era la tan soñada alianza. Se “lanzó” a mis brazos y se “derritió” por completo...
Después de juramentos y más juramentos de amor me sorprendió y me preguntó dónde estaba la cámara de fotos, algo que evitaba al máximo, porque solo me dejó fotografiarla deliciosamente desnuda una vez, unos dos meses antes, diciendo que la próxima sería solo después de la boda.
Se puso el corsé, otro sueño secreto, e iniciamos la sesión de fotos.
Con cada pose sensual mi polla palpitaba y babeaba más y más; ella estaba deslumbrante. Lo más importante en mi vida es hacer feliz a esta mujer, eso me realiza, mi goce es el goce de ella, nuestro amor es maravilloso: romántico y sin tonterías, su cuerpo es todo mío y el mío todo de ella.
Me hizo una deliciosa mamada, cenamos románticamente con derecho a vino, nos dimos un baño en la hidro gigante (!) y fui a hacerle un masaje a mi amor. Ella se recostó con ese culo maravilloso hacia arriba y empecé a masajearle el cuerpo. Siempre que llego a su culo se convierte en un momento especial, está obsesionada con el anal y yo adoro ese “botón”!!! Le echo bastante aceite y hago movimientos firmes para dejarle ese culo todo abierto; ¡es maravilloso oír el sonido de su coño empapándose cada vez que le abro el culo! Ella, bien “blandita” por el vino, ya estaba entregada. Entonces aproveché para lamerle el culo, que a esas alturas “gritaba” por mi polla. Tomé uno de nuestros juguetitos, una bala vibradora, y se la introduje en el culo. La dejé en una frecuencia bien lenta y me puse a lamerle el coño baboso. Se retorcía de calentura y me imploró que le clavara la polla en el coño. Follamos de ladito durante algunos minutos y ella no se cohibió y enseguida pidió lo que más le gusta: “Ay, Ro! Pégame a cuatro patas...”. Le respondí: “Entonces saca ese culo bien rico para mí, ¡sácalo!”, y ¡toma polla! Le quité el vibrador del culo y saciamos nuestro deseo: enterré toda mi polla en su culo. Le encanta que le eche una meadita tanto en el culo como en el coño, así que no la dejé con las ganas... Con cada embestida un gemido más delicioso anunciaba un goce intenso. En otro cambio de posición me pidió que fuera encima, y cuando eso pasa, siempre se corre como una perra, o sea, como decimos, como mi puta. Nadie imagina el amor y el respeto que sentimos el uno por el otro y cómo nos entregamos en cuerpo y alma a esta relación.
Con cada galope el placer aumentaba, corridas sucesivas la invadían y mi polla tronaba de ganas de soltar la leche en ese coño. Antes de que me corriera, me pidió una vez más que le follara el culo, y yo detesto contraerle (jajaja). Con su propia mano llevó mi polla hasta su culo y se sentó hasta el fondo. ¡Lo meneó y se lo embadurnó todo! Se bajó de mi miembro y fue a mamármela... yo enloquecí porque estoy loco por verla beberse toda mi leche sin dejar ni una gotita. No aguantaba la calentura y volvió a cabalgar mi polla, y yo le apretaba fuerte el culo mientras nos besábamos. Por fin nos corrimos juntos en una explosión intensa. Ella siguió encima de mí con mi polla (ya medio floja) pasando por sus grandes labios cuando se meó corriéndose y “lavándome” a mí y a la cama... nos echamos a reír, porque somos muy liberales y me encanta verla acabarse de tanto correrse!!! Estoy completamente loco por esta mujer, es mi vicio, mi vida. ¡Somos para siempre! Después de la “maratón” cambiamos las sábanas, nos dimos una ducha y nos fuimos a dormir. Bueno, al menos yo fui, porque, deslumbrada por la alianza, ni siquiera pudo dormir. Ella merece mucho más, y Dios me dará la capacidad de construir el mayor de los castillos para mi princesa. Besos.